Mérida, Septiembre Domingo 13, 2026, 11:53 pm
Alexander Zverev no es el típico tenista que arrastra multitudes. A pesar de su impresionante talento, su estilo no despierta la misma euforia que otros de sus contemporáneos. Sin embargo, a sus 29 años, ha demostrado ser un jugador excepcional, alcanzando la cúspide de su carrera en 2026 al coronarse campeón del US Open, su segundo título de Grand Slam tras el Abierto de Francia este mismo año.
La victoria en Nueva York no solo le otorga la gloria deportiva, sino también un premio récord de $5.5 millones, el mayor en la historia del tenis, una cifra que Elena Rybakina, la ganadora del torneo femenino, recibió un día antes. “Pasamos 30 años sin ganar un Grand Slam y hemos logrado dos en tres meses”, exclamó Zverev a su equipo, reconociendo el arduo camino recorrido.
En la final, Zverev se enfrentó a Ben Shelton, un joven de 23 años que buscaba convertirse en el primer estadounidense en ganar un Grand Slam masculino desde Andy Roddick en 2003. El Arthur Ashe, el estadio de tenis más grande del mundo, vibraba con la energía del público, que apoyaba fervorosamente a Shelton. Sin embargo, la presión y los nervios iniciales jugaron en su contra, llevándolo a cometer una doble falta en su primer servicio.
A medida que avanzaba el partido, Shelton intentó cambiar su estrategia de saque, buscando ángulos más abiertos. Aunque logró mantener su servicio en blanco en algunos momentos, Zverev se mostró impenetrable, aprovechando cada oportunidad. En el primer set, el alemán capitalizó una nueva doble falta de Shelton para cerrar el set a su favor.
El segundo set se tornó más disputado, con Shelton haciendo ajustes en su saque. Sin embargo, Zverev, con su experiencia, logró establecer una ventaja temprana en el tie break, llevándose el set con un contundente 7-0 en el desempate. La presencia de celebridades en las gradas, como Brad Pitt y Jessica Alba, solo aumentaba la tensión del momento.
Pese a la adversidad, Shelton mostró resiliencia y logró llevarse el tercer set, desatando la locura en el Arthur Ashe. Sin embargo, la adrenalina del momento no le ayudó a comenzar el cuarto set con fuerza. Zverev, aprovechando su experiencia y control, rompió su servicio de inmediato y no miró atrás, mostrando un rendimiento sólido y sin errores.
El final del partido fue sorprendente: tras tres horas y 33 minutos de juego, Zverev no se percató de que había ganado. Su victoria en el US Open pasó casi desapercibida para él, un hecho que refleja la tranquilidad con la que juega, incluso en los momentos más decisivos. ¿Podrá Zverev mantener este nivel y convertirse en el número uno del mundo al finalizar el año, desafiando a los jóvenes titanes del tenis como Jannik Sinner y Carlos Alcaraz?
Con información de Versión Final