Mérida, Octubre Miércoles 07, 2026, 06:22 pm
@puntossobrelau
La historia no se equivoca; simplemente castiga a quienes se niegan a leerla. Hace apenas unos días fuimos testigos de una maniobra vergonzosa que define el verdadero peligro que enfrenta nuestra institución. La reciente convocatoria dirigida a todos los candidatos a rector y orquestada por el supuesto "ministerio de educación" en la sede de la Gobernación del Estado inicialmente y trasladada luego, igual, a unos de sus espacios. No fue una simple reunión administrativa, fue un acto explícito de sometimiento: un escenario diseñado por el régimen para marcar su territorio, señalarle a la Universidad de Los Andes "quién es el jefe" y pautar el camino hacia nuestra liquidación institucional.
Como candidato a rector y firme defensor
del Artículo 109 de la Constitución, mi decisión de no asistir fue irrevocable por ética y principios. Es imposible, y
moralmente inaceptable, sentarse a dialogar sobre el futuro democrático de
nuestra alma mater con quienes, desde el poder que ostentan, han destruido
nuestros salarios, asfixiado el financiamiento, violentado sistemáticamente la
autonomía universitaria y la voluntad popular de toda la nación en las
elecciones presidenciales.
Sin embargo, lo más alarmante no fue la
pretensión del régimen, sino la actitud complaciente de quienes sí asistieron. Con su presencia, validaron el atropello. Reconocieron la injerencia
externa y aceptaron, en silencio, el perverso objetivo final de esta maniobra: colocarle una nariguera a la Universidad de
Los Andes para llevarla a donde ellos les provoque como lo hacen con todas las
“universidades bolivarianas", es
convertirla en un bloque de una sola doctrina, en un Unanimismo de chavismo. Todo un hábeas corpus al destructor.
Este guion ya fue ejecutado. No tenemos
que imaginar el resultado; basta con mirar a la Universidad Central de
Venezuela. Hoy, ya no es una universidad autónoma; es una “universidad
bolivariana” más bajo el nuevo significado de su acrónimo UCV: "Unanimismo Central Volibariano", una
institución sumida en la debacle donde el ser populista sustituyó al rigor y al
mérito académico-científico.
Nuestra comunidad corre el riesgo
inminente de reproducir el mismo error que arruinó al país: ceder ante el
agotamiento, sucumbir a la demagogia de discursos sonrientes y apoyar
ciegamente el populismo sin sopesar que están entregando la universidad a una
total ausencia de proyectos. No podemos permitir que el desespero acumulado
tras quince años de inercia y parálisis nos condene a un arrepentimiento
tardío.
Frente a esta intromisión política y al
tsunami mundial de la Inteligencia Artificial General que ya exige nuestra
transformación radical, la ULA solo sobrevivirá si asumimos la mística del
crear, el rigor académico, la soberanía de la autonomía, el motor de auto
financiamientos y el coraje de rechazar cualquier tutelaje externo forzado o
subliminal.
El destino electoral y académico de la
universidad debe resolverse única y
exclusivamente en el seno de la universidad, por los universitarios y para
los universitarios, sin sumisiones ante ningún gobernante o régimen de turno.
El futuro no se negocia en los despachos del poder; se construye con sabiduría,
dignidad y firmeza por su gente universitaria.
¡Esto es también Poner los Puntos Sobre La Ü!
@puntossobrelau