Mérida, Octubre Domingo 18, 2026, 06:19 pm
César Briceño/Prensa Arquidiócesis de Mérida
La Arquidiócesis de Mérida se llenó de júbilo al celebrar
el primer centenario de la llegada de la Congregación del Santísimo Redentor –
Misioneros Redentoristas a las tierras andinas.
En 1866, el papa Pío IX le encomendó a los redentoristas la
tarea de llevar la devoción por la advocación mariana del Perpetuo Socorro por
el mundo; es por ellos que en la arquidiócesis se les confió el Santuario de
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Iglesia La Tercera, como sede de su
congregación de religiosos.
Provenientes de Barquisimeto, los redentoristas han
propagado el mensaje cristiano por los rincones más alejados de la Iglesia
merideña desde el año 1926. Lo hacen con un celo evangélico que buscaba
demostrar la misericordia de Dios para con su pueblo.
Dejan con un celo evangélico que buscaba demostrar la
misericordia de Dios para con su pueblo, dejando a su paso la marca del símbolo
de la cruz en los lugares donde su palabra ha llegado.
Este viernes, 16 de octubre, además del centenario de la
presencia de los redentoristas en Mérida, se celebró el tercer centenario del
nacimiento de San Gerardo Mayela, ilustre misionero redentor que dio la vida
por el servicio de la evangelización.
San Gerardo fue un joven dedicado, sabio y que se
deleitaba en el amor por Dios y por la palabra. La Iglesia universal lo celebra
como el patrono de las mujeres embarazadas y de los niños.
En su honor y por la congregación de los redentoristas, se
realizó la celebración de la eucaristía en la Iglesia La Tercera, presidida por
el arzobispo metropolitano de Mérida, monseñor Helizandro Terán, en compañía
del obispo emérito de la Diócesis de San Fernando de Apure, monseñor Alfredo
Torres, y los sacerdotes del arciprestazgo.
Durante su homilía, monseñor destacó la alegría que
siente la Iglesia merideña por celebrar estos acontecimientos que llenan de
fervor a la congregación de los redentoristas.
«San Gerardo Mayela nos confirma que es posible
cristificarse desde la humanidad de cada uno, por eso la iglesia merideña debe
estar alegre. Hemos sido creados con Cristo y para Cristo, esa es una realidad
que el santo joven nos recuerda con su testimonio de vida», expresó el
arzobispo.
Asimismo, recordó el legado y la importancia de la
presencia de los redentoristas en Mérida, quienes desde el primer momento se
desplegaron de misiones a lugares rurales en las montañas, con frío y caminos
difíciles.
«Los misioneros redentoristas han ido sembrando cruces de
misión, pero especialmente sembrando la fe en los campesinos, jóvenes y
familias merideñas», indicó monseñor Helizandro.
La imagen de María como centro de la congregación
Dentro de la celebración eucarística, la feligresía
presentó la ofrenda del cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro, que fue
entronizado en el santuario, para abrir así las puertas del templo por el año
jubilar del Centenario de la presencia redentorista en Mérida.
Monseñor bendijo la imagen y la trasladó hasta el lugar
donde reposará, para que los fieles peregrinos puedan orar y pedir su
intercesión ante Dios en este año jubilar.
Además, fue presentado el escudo que simboliza a la
congregación y que servirá como insignia del templo jubilar para que los
visitantes puedan apreciar el mensaje misionero de los redentoristas.
La gratitud por el retorno de la congregación
Para concluir la celebración, el arzobispo agradeció el
regreso de los misioneros a Mérida, quienes se habían ausentado por unos años
de su labor pastoral en la iglesia andina.
También expresó su gratitud para con la feligresía, por el
acompañamiento y la oración que ofrecen por los pastores y hermanos de la
congregación redentorista. A los religiosos de la congregación los invitó a
permanecer en oración y en misión con Cristo, quien siempre premia con su
gracia a quienes se desgastan por llevar su mensaje.
«Hermanos redentoristas: no se cansen de decir que Dios es
bueno, que es un padre misericordioso y nos acompaña en nuestro día a día.
Además, Dios es el único capaz de ayudar a reconstruir nuestra iglesia
venezolana, para vivir con la auténtica dignidad de sus hijos», concluyó el
pastor.
La presencia de los redentoristas en medio de la Iglesia
merideña, es un recuerdo de que los hombres son sacramento de Cristo y que, a
ejemplo de San Gerardo Mayela, deben abrazar la cruz para unirse de manera
definitiva al amor de Dios.