Mérida, Junio Lunes 08, 2026, 09:36 am
A pesar de
que puede resultar sorprendente, la depresión puede tener mucho que ver
con las bacterias intestinales. Así lo ha visto el primer estudio a
nivel poblacional sobre el vínculo entre las bacterias intestinales y la
salud mental que ha identificado bacterias intestinales específicas
relacionadas con la depresión. El trabajo, que publica «
Nature Microbiology», proporciona evidencias de que una amplia gama de bacterias intestinales puede producir compuestos neuroactivos. El equipo de la Universidad de Lovaina que coordina Jeroen Raes estudió la relación entre las bacterias intestinales y la calidad de vida y la depresión.
Para ello, los investigadores belgas combinaron los datos del
microbioma fecal con los diagnósticos de depresión de 1.054 individuos
inscritos en el Proyecto The Flemish Gut Flora e identificaron grupos específicos de microorganismos que se correlacionaron positiva o negativamente con la salud mental. En concreto, encontraron que dos géneros bacterianos, Coprococcus y Dialister,
habían casi desaparecido en las personas con depresión,
independientemente del tratamiento con antidepresivos que estaban
recibiendo. Los resultados se validaron en una cohorte
independiente de 1.063 y en otra de pacientes diagnosticados de
depresión clínica en los hospitales universitarios de Lovaina. La
relación entre el metabolismo microbiano intestinal y la salud mental
es un tema controvertido en la investigación de microbiomas, reconoce
Raes. «La idea de que los metabolitos microbianos pueden
interactuar con nuestro cerebro y, por lo tanto, el comportamiento y los
sentimientos, es intrigante, pero la comunicación entre microbioma y
cerebro intestinal se ha explorado principalmente en modelos animales y
muy poco en humanos». Ahora, en este trabajo a nivel
poblacional «hemos identificado varios grupos de bacterias que variaban
con la depresión humana y la calidad de vida en todas las poblaciones». El
equipo de Raes y había localizado en un estudio anterior una
constelación o enterotipo de comunidad microbiana caracterizada por un
bajo recuento microbiano más prevalente entre los pacientes con enfermedad de Crohn.
En el actual, sorprendentemente encontraron que un tipo de comunidad
similar estaba relacionado con la depresión y la calidad de vida
reducida. «Este hallazgo agrega
más evidencia que apunta a la naturaleza potencialmente disbiótica del
enterotipo Bacteroides 2 que identificamos anteriormente -la disbioisis
es la capacidad de importante desequilibrio de la flora intestina-.
Aparentemente, las comunidades microbianas que se pueden vincular a la
inflamación intestinal y problemas de salud comparten un conjunto de
características comunes», explica. Los autores también crearon una
técnica computacional que permite la identificación de bacterias
intestinales que potencialmente podrían interactuar con el sistema
nervioso humano. Estudiaron genomas de más de 500 bacterias
aisladas del tracto gastrointestinal humano en su capacidad para
producir un conjunto de compuestos neuroactivos, ensamblando el primer
catálogo de neuroactividad de las especies intestinales. Se encontró que algunas bacterias tienen una amplia gama de estas funciones. En
este sentido, la investigadora Mireia Valles-Colomer explica que muchos
compuestos neuroactivos se producen en el intestino humano. «Queríamos
ver qué microbios intestinales podían participar en la producción,
degradación o modificación de estas moléculas. Nuestras herramientas no
solo permiten identificar las diferentes bacterias que podrían
desempeñar un papel en las condiciones de salud mental, sino también los
mecanismos potencialmente involucrados en esta interacción con el
anfitrión. Por ejemplo, encontramos que la capacidad de los
microorganismos para producir DOPAC, un metabolito del neurotransmisor
humano dopamina, se asoció con una mejor calidad de vida mental». A
pesar de que estos hallazgos son el resultado de análisis de
bioinformática y deberán confirmarse experimentalmente, los expertos
considera que, sin embargo, ayudarán a dirigir y acelerar la
investigación futura de microbiomas humanos en el cerebro.Disbiosis