Mérida, Junio Lunes 15, 2026, 09:05 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Sadcidi Zerpa de Hurtado,La Venezuela, ella la de las maravillas por Sadcidi Zerpa de Hurtado
Por Sadcidi Zerpa de Hurtado

La Venezuela, ella la de las maravillas por Sadcidi Zerpa de Hurtado



La Venezuela, ella la de las maravillas por Sadcidi Zerpa de Hurtado

Hace casi más de 28 años hoy Venezuela tendría aproximadamente unos 216 años de nacida. Ella la República de Venezuela transitó una vida convulsa, dinámica y con diferentes y múltiples transiciones, que le permitió crecer, construirse, reconstruirse y destruirse. Cuatro fueron sus fases de vida, cuatro repúblicas a las que se incorporó una quinta cuyo experimento destruyó lo que había nacido como Venezuela. En esa quinta república ella – Venezuela se convenció de que se había equivocado, que su propia incapacidad para constituirse con vida propia con sus claros y oscuros era culpa de quienes no habían hecho lo que debían, entonces ella escuchó, escucho a algunos que estaban inconformes porque nada llegaba a su puerta, y algunos a los que, si les llegaba hasta el sol, creyeron en una palabra IGUALDAD.

Entonces nació un nuevo estado material para Venezuela, dejo de ser esa mujer con claros y oscuros perdiendo su identidad y maravilla basada en sus gustos, preferencias y necesidades. Según cuentan otras mujeres Venezuela creyó que su incapacidad era fruto de algo externo olvidando que su propia condición de externalidad era lo que había constituido su propia vida en más de 216 años. Entonces, Venezuela empezó a cambiar, su primer paso fue cambiar su nombre, ya no tenía nombre de mujer, ella empezó a vestir de otra forma. Su atuendo incluía más accesorios, muy especialmente en su atuendo azul, comenzó a usar más estrellas, y algo muy llamativo fue que ella dejo de mirar hacia atrás a la derecha en su atuendo amarillo, y todo lo que era blanco se ubicaba acelerado y mirando única y exclusivamente hacia el frente e izquierda.

Eso llamaba la atención para algunos de sus hijos, porque la luz siempre está acompañada de la oscuridad y el presente debería acompañarse del pasado. Pero Venezuela seguía avanzando a un paso que parecía ser el correcto, y ella ya no se veía como aquella de cabello largo ondulado, castaño, rubio y catire, cuyo movimiento mostraba la caricia de la brisa de la playa o el susurro del frío, o el suave cambio del caminar de la arena, ahora Venezuela se llamaba oficialmente como República Bolivariana de Venezuela. Sus hijos ya no eran nombrados venezolanos a secas, sino bolivarianos, todo esto ocurría allí en la casa de la vieja Venezuela, que ahora salía a la luz como la bolivariana. Pues a ellos sus hijos empezaron a gritarse, había mucha confusión y sobre todo muchos reclamos, otros empezar a percibir auto confusión, se sabían perdidos, rabiosos, distantes. Los hijos menores que para la bolivariana eran los más desamparados, en la Venezuela de nuevo nombre tenían todo por lo que no habían trabajado y tampoco habían madrugado, solo lo tenían porque eran desamparados y la bolivariana reclamaba JUSTICIA.  

Después mucho después la Bolivariana ya no tenía belleza, no tenía ropa, tampoco comida, y muchísimo menos medicinas, estaba enferma sin fuerzas y empezó a expulsar a muchos de sus hijos, había tristeza, dolor y muchas palabras sin decir. Pero Venezuela seguía viva, oculta en esos hijos, unos que se fueron y otros que se quedaron, pero donde todos soñaban con verla recuperada, ellos sus hijos corren para llevarle medicinas, libros, periódico de lugares cercanos o lejanos para que se entretenga y se mantenga viva, ya la quinta había triunfado y había instalado la completa igualdad, no tan bonita como la había representado la bolivariana.      

Hoy muchos de los hijos de Venezuela, escuchan con demasiada ilusión, —un día asistiéremos a una espectacular fiesta en un mágico lugar, donde el lujo sea escuchar, reír, llorar y abrazar. En ese encuentro no solo abran amigos de la infancia, también conejos, orugas, gatos, sombrereros locos, que guardan y comparten grandes recuerdos, ya no para combatir a la bolivariana, que ya no causa dolor porque ha quedado en el olvido. En su lugar se recuerda y palpita Venezuela, ella la de las maravillas no como parte de un sueño, parte de la aventura que desafío la valentía, el propósito y la verdadera naturaleza de sus hijos en un mundo loco, muy loco, que los obligó a la auto aceptación y al auto descubrimiento.

Quienes comprendieron que el valor de ser diferente y con identidad dentro o fuera es comprender el valor propio, el secreto de que la realidad de Venezuela no es lo que era, y mucho menos lo que se esperaría fuera, pero donde la imposibilidad de reconstrucción no es real, ni siquiera es una barrera, es una ilusión. Los limites que para Venezuela se trazan son creados y creer que es imposible reconstruir es una imposibilidad. Muy bien “el único modo de lograr lo imposible, es convenciéndose de que sí es posible”, pues si bien “Esto es imposible, solo si tú lo crees que lo es” […] así “Nada es imposible si lo intentas lo suficiente” pues “a veces he creído hasta seis cosas imposibles antes del desayuno”, ya que “la imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad”. Ella Venezuela, la de las maravillas ha conocidos hijos que creen en las imposibilidades y a otros que ni siquiera piensan, así los que piensan en las imposibilidades cada día, no lo hacen porque creen en un lugar físico, sino porque piensan en la energía que fluye a través de la geografía infinita y universal donde hay un hijo de Venezuela, la de las maravillas, la de la gracia, porque si hay venezolanos, “gente que mira adelante, gente que es el “chicle de tú batí, batí”. Para los que creen en la valentía de la verdad, importándoles donde están físicamente.

Nota: texto entre comilla incluye, diálogos y frases de la película Alicia en el país de las maravillas 2010, así como frase de la canción Bendito de Beto Montenegro El Rawi, y frase del coro Happy Happy Nacho ft. Los Mendoza.  

@zerpasad