Mérida, Abril Viernes 17, 2026, 12:07 am
Los días
de sorteo suelen ser jornadas amables para la UEFA. Acapara los focos
durante unas horas, hace propaganda de su competición estrella y
aprovecha para sacar pecho por una organización que hasta ayer parecía
modélica. Al menos en lo que se refería a este tipo de actos. Engranaje
perfecto que se vino abajo ayer por un «fallo en el software»
que obligó a repetir el sorteo, cambiando el devenir de casi todos los
equipos y provocando el enfado de muchos de ellos. El que más
perjudicado salió de la chapuza de la UEFA fue el
Real Madrid, emparejado en un principio con el Benfica y que, finalmente, se medirá al PSG de Neymar, Messi, Sergio Ramos y Mbappé. Mazazo
para el líder de la Liga y alegría en el Atlético, que pasó de tener
enfrente al Bayern a vérselas con el United de Cristiano Ronaldo. El
Villarreal, también feliz, cambió un duelo ante el City de Guardiola por
la visita de la Juventus. Para entender el origen del
problema y también el enfado del Real Madrid hay que retrotraerse al
principio del sorteo inicial. Fue la del Benfica la primera papeleta en
mostrarse y, a continuación, salió la de los blancos. Hasta ahí, ningún
problema. Eliminatoria que emparejaba al verdugo del Barcelona con el
conjunto de Ancelotti. Típica sonrisa nerviosa de los dirigentes lusos,
conscientes de la dificultad del duelo, pero felices también por lo que
supone siempre una visita del Real Madrid. Fue a partir de entonces
cuando todo se torció. La primera sorpresa general surgió cuando al
Villarreal le tocó en suerte el United como rival. Opción imposible,
pues ambos habían coincidido ya en la fase de grupos.
Se pasó por alto el error del sistema -la bola del United
nunca tenía que haber estado entre las opciones situadas dentro del
bombo- y se decidió elegir otra de las bolas. Tocó el City. Pelillos a
la mar. A continuación, la bola que eligió Arshavin -mano
inocente y convidado de piedra de todo este embrollo- era la del
Atlético y entre los posibles rivales para los rojiblancos el sistema
vetó al United en lugar del Liverpool. Aunque el equipo que le tocó a los madrileños fue el Bayern, todo el sorteo a partir de entonces se había viciado. El lío estaba montado. No
tardaron en aparecer las primeras quejas de aficionados, los más
avispados en estos casos. Denuncias que en un principio parecían sin
mucho fundamento, pero que fueron tomando fuerza con una velocidad
inesperada. Tanto que, solo unos minutos después de haberse celebrado el sorteo,
la UEFA ya tenía en marcha su gabinete de crisis para evaluar la
situación. A tenor de las imágenes, quedaba claro que había habido un
error flagrante a la hora de elegir los posibles rivales del Atlético y
fueron los rojiblancos los primeros en pedir una revisión de lo
ocurrido. A su protesta se unieron otros clubes, mientras que el Madrid
asistía atónito a lo que ocurría a su alrededor. Los blancos,
según pudo conocer ABC de fuentes cercanas a la directiva,
entendían que el resultado de su eliminatoria había sido correcto y que
si había que repetir el sorteo, debería ser solo a partir del duelo del
Villarreal, el segundo en concretarse. «Repetir el sorteo
completo y no a partir de nuestro emparejamiento es una adulteración tan
flagrante como la que se ha producido después», le comunicó el
Real Madrid a la UEFA de manera formal. Protesta que cayó en saco roto,
ya que pocos minutos después el organismo que dirige el fútbol
continental anunció la anulación completa del sorteo y la repetición del
mismo tres horas después. La
explicación del error informático soliviantó más al club blanco, que
entendía como falsa esa justificación «Es un error humano a raíz del
segundo emparejamiento, por lo tanto nuestro emparejamiento es legal. Ha sido una ‘VergÜEFA’», reconocía a este periódico una persona del club que prefiere mantener el anonimato. El
varapalo final para el Madrid llegó con la celebración del segundo
sorteo, en el que pasó de estar emparejados con el Benfica de Darwin
Núñez a estarlo con el PSG de Mbappé. «Ha sido sorprendente, lamentable y
muy difícil de entender lo que ha ocurrido con el sorteo. Había muchos
aficionados pendientes de él», señaló poco después Emilio Butragueño en
declaraciones a Real Madrid Televisión. Se refería el director de
Relaciones Institucionales del club a los seguidores de todo el mundo
que ya habrían podido sacar billetes de avión para ir a ver a sus
equipos. Una pérdida que ya resulta irreparable para ellos y con la que
no contó la UEFA cuando decidió dar marcha atrás. La chapuza,
además, aviva el interés de los blancos por la Superliga y deja un sabor
agridulce entre los aficionados, decepcionados por el cambio de rival y
a la vez emocionados por poder ver en el Bernabéu a Mbappé, que por
entonces podría ser ya jugador del Real Madrid. Morbo asegurado, como la
vuelta de Ramos o la presencia de Leo Messi. «Afrontamos esta
eliminatoria con toda la ilusión, conscientes de lo que significa esta
competición para el club y nuestros aficionados y conscientes
también de las dificultades, por el rival y la categoría de los
jugadores que tiene, pero con la confianza de que el equipo hará dos
grandes partidos, dos partidos que seguro que van a ser estupendos para
el fútbol. Tenemos la esperanza de que podamos estar en el sorteo de
cuartos», señaló Butragueño. La puesta en escena de esa segunda entrega del sorteo fue mucho más sobria de lo habitual. El rostro serio de Giorgio Marchetti,
habitual conductor del evento, apareció para pedir disculpas y dar
inicio a un proceso en el que se extremaron las precauciones. En cada
movimiento tocaba esperar el visto bueno de los responsables. Cada bola
se extraía con pulcritud máxima. Tan distinto fue todo, que solo se
repitió una de las ocho eliminatorias: el Lille-Chelsea. Si el Real Madrid era por entonces el más enfadado, entre los equipos más felices estaban el Atlético y el Villarreal.
En casa de los rojiblancos, que iniciaron las protestas que provocaron
la repetición del sorteo, todo era alegría tras conocer el cambio de
rival. El temido Bayern ya no visitará el Wanda -al
menos en octavos de final- y en su lugar lo hará el Manchester United de
Cristiano Ronaldo. Un cambio radical, como el del Villarreal, que ya no
recibirá al City de Guardiola y sí a una Juventus venida a menos en los
últimos años. El destino trastocado hacia el título que se
entregará en San Petersburgo a finales de mayo convirtió lo que tenía
que ser una jornada feliz para la UEFA en un infierno. Pesadilla
que reabre las heridas entre el organismo y algunos de los clubes que
piensan que se trata de una organización antigua y sin futuro.
Decisión que impedirá que nunca se sepa ya qué habría ocurrido con esta
Champions League de haber seguido adelante con el resultado inicial del
sorteo. ABCDe Darwin a Mbappé
Alegría en el Wanda