Mérida, Junio Jueves 11, 2026, 09:07 pm
Olga Luzardo es faro de lucha, irreverente mujer a
través de la cual es fundamental revisar la historia política de nuestro país para
que no se olvide, ni por razones políticas ni por causas religiosas,
ideológicas ni envidiologicas. En tiempos de neocolonialismo y subordinación,
la historia corre el riesgo de ser fragmentada o borrada.
La memoria nuestra esta allí, así como sus
acciones combativas, las batallas innumerables por la conquista de una sociedad
democrática donde prevalezca la justicia social. En esta lucha liberadora se
encuentra la praxis de Olga Luzardo, poeta con una formación política
extraordinaria. Qué magnífico retomar su legado, justo ahora que vivimos
tiempos mezquinos.
Olga Luzardo va a tomar la bandera por la emancipación
de la Venezuela, entonces gobernada por Juan Vicente Gómez, y tiempo después
por Marcos Pérez Jiménez. Fue una mujer de avanzada que sabía que la democracia
y la equidad eran fundamentales para el bienestar colectivo. Cuando una clase
política maltrata a su pueblo, siempre hay quien luche en silencio o en público.
Los tiempos de Luzardo no eran de discursos ni de fotos, sino del desafío que
convoca el despertar social. Olga Luzardo fue una de esas mujeres que dedicó su
vida a esa perseverante lucha, junto a esas insignes damas que se atrevieron en
todo el planeta a darlo todo o nada. Podemos nombrar, como referente vital,
nombrarlas a Flora Tristán, Nadeska Kruspskaya, Dolores Ibárruri, Helena
Castillo, Carmen Clemente Travieso, Argelia Laya, Livia Gouverneur y Olga
Luzardo. Por supuesto hay muchas más.
Olga Luzardo usaba el seudónimo “Jorge”, para
poder discutir en algunas de esas hazañas de hombres y de mujeres que tanto
aportaron al debate en Venezuela.
De manera que es un acto necesario recordarlas
para escribir.
A los trece años, Olga Luzardo ya formaba parte de
la causa libertaria en Venezuela. Había nacido en Paraguaipoa, estado Zulia, el
29 de febrero de 1916. Esa aguerrida dama parió esa patria librepensadora que
no se deja tutelar. Ni muchos menos que cipayos y lamesuelas frenaran sus
luchas.
Olga Luzardo era una mujer que hizo vanguardia en
la política honesta, y en la literatura como poeta, ensayista y narradora. Logró
conocer al poeta, filósofo y rector del Colegio de Varones, Jesús Enrique
Lozada. Este personaje vendrá a ser su faro de luz al darle a conocer las obras
de Karl Marx, Máximo Gorki, Friedrich Engels, Nikolái Bujarin y Vladimir Lenin,
que para ese tiempo eran leídas clandestinamente en Venezuela. No eran obras
abiertamente comentadas.
La poesía de Olga era contestataria. Fue apresada
injustamente varias veces, y en la cárcel produjo algunos textos, para que el
país en las postrimerías las leyese. Si llegaban a publicarse en sus trabajos
poéticos, narrativos o de ensayos, utilizaría otro seudónimo: “Petrovna”. Sus textos
poéticos fueron bien recibidos por la sociedad intelectual de Maracaibo. El
primer libro de Olga Luzardo se llamó Flor de Cactus, y ahí la palabra
es ella misma y no deja desbordarse en lo innecesario. Sus metáforas muestran
sin ambages la desnudez de su carga poética inmersa en la verdad social. Ella ejerce su lenguaje propio, y nos dice: “Porque
soy rebelde/ y tengo la entraña/preñada de anhelos;/ porque voy desnuda/ de
vanas mentiras/ a donde ir me toca;/ porque llevo siempre/la frase más
dura/prendida en la boca, / para regalarla/ a quien me provoca/ han creído
muchos/ que soy una cosa/ que cualquiera toca” …
Esa convicción, esa pasión por la palabra, esa
manera de transitar un lenguaje con una indicación filosófica está contenida en
sus textos. Y en otros suyos, publicados en Tribuna Popular.
En Olga Luzardo la poetisa que milita en el
compromiso social y político traducido en cada verso, y su existencia no omite
adornos en este texto: “Es como un dolor que no se declara/ y por todo el
cuerpo/ se me va insinuando;/ es como una angustia/ que haciéndose sorda/toda
la alegría me viene amarrando”.
En su valor referencial se cuentan huellas
frescas, el testimonio de haber confesado su dolor en la cárcel. Donde estuvo
detenida, otra presa -de Acción Democrática- le buscaba papel y lápiz. Esta
presa era enfermera, y cuando entraba a la habitación donde tenían aislada a
Luzardo, la insultaba y la maltrataba verbalmente para hacerle creer a los
demás que la desconocía. Luzardo, recordando esta experiencia, escribió:
“Danos
fuerza señor para triunfar/ de los latifundistas inclementes;/ de los
recaudadores de la renta/ del rico…/ ¡Oh Dios del cielo, corazón de pan, / si
este favor humilde no concedes, / (que tantas veces he pedido en vano) / lo
juro por la vida de mis hijos/ por el hombre que quiero, por mí, / por mis
hermanos, /nada más pediremos a tu poder sin fuerzas/ que sólo al rico le
tendió la mano.
Ya desde
1938 arranca su producción literaria con sus libros Multitud, Flor de
Cactus, publicados en 1945, Piedra Blanca (1953) y Huellas frescas
(1993), junto a otros que no han sido publicados.
Desde la perspectiva política, es una luchadora
incansable por los derechos de la mujer contra el maltrato y la discriminación
laboral y salarial. En 1928, forma parte de la Sociedad Patriótica de Mujeres,
y participa en los primeros congresos que se organizan para mujeres en el país.
Comienza su militancia en el Partido Comunista de Venezuela, donde integra su
primera célula en Maracaibo en 1931, y después va a participar en el primer
congreso feminista en Caracas, junto a otras mujeres con el objeto de lograr el
derecho al voto.
Para 1936, se integra a la huelga petrolera de
Venezuela, y en 1940 funda la primera agrupación de manifestación cultural del Partido
Comunista de Venezuela, y la Federación Democrática Internacional de Mujeres
(FDIM). En 1940, va a representar a Venezuela en eventos internacionales en la
URSS, Cuba, Chile, Hungría, Polonia y Checoslovaquia. Luego se va a dedicar a
la fundación de Unión de Muchachas Venezolanas (UMV), pero es encarcelada por la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez en San Carlos estado Cojedes en 1952.
Se va al exilio a México y a la Union Soviética. Al
regresar a Venezuela, se integra al comité central del partido y luego va a formar
parte de la escuela de cuadros Ho chi Minh. Ejerce como periodista en varios
medios de comunicación social del país, como Panorama, Últimas Noticias y Ahora
ambos en la ciudad de Caracas, además de ser fundadora de Tribuna Popular, órgano
de prensa del Partido Comunista de Venezuela y egresa en 1944 como Economista
en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Falleció el
16 de septiembre de 2016.
Valga el recuerdo de su legado para que volvamos a
leerlas en las calles y bibliotecas de Venezuela.