Mérida, Junio Viernes 19, 2026, 11:08 am
Tomar en cuenta la edad y el conocimiento previo no es solo un acto de empatía
pedagógica; es la condición indispensable para que el cerebro pueda transformar
la información nueva en conocimiento real, duradero y con sentido. Lo que los
pedagogos denominan Aprendizaje Significativo.
Cuando ignoramos estos dos factores, corremos el
riesgo de cometer dos errores graves: generar frustración (al enseñar algo
demasiado abstracto para la etapa de desarrollo) o provocar aburrimiento y
desconexión (al subestimar al estudiante o repetir lo que ya domina).
Existen teorías educativas fundamentales que respaldan lo antes descrito:
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1. Teoría Educativa: El Aprendizaje Significativo de David Ausubel.
Ausubel resumía toda su teoría en una frase célebre: "Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un
solo principio, enunciaría este: El factor más importante que influye en el
aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese
consecuentemente".
El Conocimiento
Previo: El "anclaje" de la mente
El cerebro humano no es una vasija vacía que se llena
de datos; funciona como una red interconectada.
Para que un concepto nuevo sea comprendido, necesita "engancharse" a
un concepto que el estudiante ya posea en su estructura mental. Si el nuevo
concepto está totalmente desconectado de las experiencias previas del
estudiante, este solo podrá memorizarlo de forma mecánica, pero lo olvidará al
poco tiempo porque no le encuentra sentido.
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2. Teoría Educativa: La Teoría del Desarrollo
Cognitivo de Jean Piaget. Piaget demostró que los seres humanos pasamos por
etapas universales de desarrollo intelectual:
La Edad y el Desarrollo: La capacidad de abstracción
La edad cronológica suele estar ligada a la maduración
del sistema nervioso y al desarrollo de las estructuras cognitivas. No se
aprende de la misma manera a los 6 años que a los 15 o a los 40.
En las primeras etapas de la vida, el pensamiento es profundamente concreto y sensorial. Un niño necesita tocar, ver la sombra, experimentar con el cuerpo y escuchar relatos (cuentos) para entender el mundo. Explicarle la mecánica celeste mediante ecuaciones matemáticas abstractas con cantidades o números astronómicos a los 7 años es pedagógicamente inútil porque su cerebro aún no ha desarrollado el pensamiento lógico-formal necesario para procesar ese nivel de abstracción.
El Enfoque Crítico e Inclusivo
Desde la pedagogía crítica y
el diseño de recursos inclusivos, el conocimiento previo adquiere una dimensión
aún más hermosa: valora los conocimientos territoriales y
cotidianos.
Valorar los conocimientos previos no significa hacer
un examen para ver qué "le falta" al estudiante; significa descubrir
sus propios marcos de referencia (cómo entiende el sol, las estrellas o su
propio cuerpo desde su experiencia de vida o su diversidad funcional) para,
desde allí, co-construir el nuevo conocimiento científico de manera respetuosa
y colectiva. o Zona del Desarrollo Próximo(ZDP),
la cual explica Vygotsky en su teoría del Constructivismo Social, siempre
tomando en consideración el conocimiento previo y la madurez del estudiante.
Una manera muy útil para enseñar astronomía a los más
pequeños es el cuento, una herramienta poderosa, ilustrativa y efectiva
para la divulgación científica. Cuando transformamos un dato duro o un concepto
abstracto en una narración, dejamos de apelar únicamente a la memoria cognitiva
para conectar con la memoria afectiva y sensorial de quienes nos
escuchan o leen.
El neurocientífico Francisco Mora lo plantea
de la siguiente manera: "Solo se
puede aprender aquello que se ama, aquello que llama la atención y genera
emoción". Sin embargo, para que esa emoción se transforme en un
conocimiento sólido, el cerebro necesita una base de equilibrio y seguridad
emocional. Una mente angustiada, agobiada o estresada se apaga y no puede
llevar a cabo procesos cognitivos que den lugar a un aprendizaje significativo.
Por: Dra. Francy Oviedo Ortiz
Investigadora y divulgadora científica del Cidata