Mérida, Julio Lunes 13, 2026, 10:15 pm
El 25 de diciembre 1889, luego de pasar la Navidad con su familia emprende viaje a Mérida en compañía de su cuñado y un ayudante Arístides Carvallo. Su primera parada sería en La Puerta, pero a las tres horas se detienen en Valera a comprar unos dulces y sus amigos lo desmontan y lo comprometen a un baile que organizan para esa noche. Ya había tomado gusto de bailar con las valeranas y lo hace hasta altas horas de la noche, en la madrugada montan las mulas para llegar a Timotes, continuar por el camino del páramo del Águila, seguir a Apartaderos, San Rafael de Mucuchíes y llegar a Mucuchíes donde lo espera una noche helada. El páramo lo impresiona profundamente por su soledad, el viento helado, la luz solar que parece luz de luna, el frailejón, los ventisqueros.
El día 27 parten a Mérida, almuerzan en Cacute en la pensión de Ítalo Parra, llegan a la ciudad serrana y se hospedan en la hermosa hacienda “La Isla” del escuqueño José Ignacio Lares al lado del río Albarregas y se quedan por 5 días hasta el Año Nuevo, en gratos encuentros con amigos y colegas, bailando y conociendo la ciudad. Visita la Universidad y su Escuela de Medicina, sus templos y plazas.
1889. El 2 de enero salen hacia Ejido, pasan por San Juan de Lagunillas, Lagunillas y pernoctan en Estanques. Al otro día suben hacia Santa Cruz de Mora, Tovar y Bailadores, pasan el páramo de La Negra y llegan a La Grita para hospedarse allí en el prestigioso Colegio Sagrado Corazón de Jesús fundado y dirigido por Mons. Jesús Manuel Jáuregui Moreno, quien además fundó y dirigía el Colegio de Señoritas Espíritu Santo y el Ateneo Luisiano, instituciones que se convirtieron en importantes centros culturales y de enorme despliegue humanista en el Estado Táchira. Visitó varias veces la casa de Don Carlos Olivares y Doña Josefa Melani de Olivares, conocida como la poetisa Isaura. Allí tocó piano y departió con esa familia y sus amistades. Esa casa, cercana a la iglesia de Los Ángeles y al colegio Sagrado Corazón de Jesús, era otro centro de gran actividad cultural, A esta fecunda labor se debe en gran parte que a La Grita se le mencione como “La Atenas del Táchira”[1]. La poetisa afirma que el joven médico de Isnotú visitó varias veces a Mons. Jáuregui y lo ayudó en su lucha contra la epidemia de fiebre amarilla. Incluso que dejó como regalo de despedida un breviario de cabecera y una guía médica, firmada por Hernández.
Este meritorio sacerdote era nativo de
Niquitao y la víspera del viaje del niño José Gregorio a Caracas en febrero de
1878 se había alojado en la posada de Benigno Hernández en Isnotú. El 4 de
enero continúan el viaje vía a El Cobre y el severo páramo de El Zumbador.
A partir del día 4 de enero no dispone el
autor de esta cronología información debidamente documentada del viaje del Dr.
Hernández y sus acompañantes. Se sabe por él mismo que fue a la ciudad de San
Juan de Colón, seguramente por la ruta de Michelena. El regreso a Isnotú debió
ser por la misma ruta de La Grita a Mérida y Timotes, por lo que debió haber
pasado de nuevo por los páramos de El Zumbador, La Negra y El Águila. Este
contacto con el frío extremo, los fuertes vientos y aquellas enormes serranías,
de profundos desfiladeros e impresionantes paisajes, debió causar una
trasformación interior en el joven galeno, ya religioso y espiritual.
[1]
El Cronista Oficial de La Grita Néstor Melani-Orozco, conocido artista plástico
y trabajador cultural, escribió el ensayo “José Gregorio Hernández en La Grita”
y compartió muy amablemente esta información con el autor de esta Cronología.