Mérida, Julio Jueves 23, 2026, 04:48 pm
La literatura como refugio:
Reconstruirnos desde lo esencial
Hace solo unos días, entre el polvo de las
emociones todavía contenidas tras la tragedia del 24 de junio, compartí una
conversación que me caló muy hondo. Fue con Milagros, nuestra querida colega,
de la librería Nexos, una mujer luchadora, inteligente y profundamente sensible
a la que admiro. Entre un llanto sutil y liberador, me regaló unas palabras de
gratitud hacia esta columna que jamás olvidaré. Pero, sobre todo, me regaló una
certeza: nada de lo material es tan importante como la vida, el amor y la
familia.
En medio del sobrecogimiento, Milagros captó de
inmediato el mensaje que humildemente intentamos sembrar desde este espacio. Y
sus palabras me hicieron recordar que las librerías —y la lectura misma— no son
lugares para evadirnos de la realidad, sino refugios de madera y papel donde
acudimos a recordar quiénes somos cuando todo a nuestro alrededor parece
tambalearse.
Poco a poco, sin prisa y con un profundo respeto
por el proceso de cada hogar merideño y venezolano, necesitamos empezar a mirar
hacia el día después. ¿Cómo se reconstruye el alma tras un sismo? La
literatura, a lo largo de los siglos, nos ha demostrado que los seres humanos
poseemos una capacidad inagotable de resiliencia y que siempre es posible
volver a levantarse.
En su célebre obra La peste, Albert Camus
explora el comportamiento humano frente a la catástrofe e inmortaliza una
verdad que hoy resuena más fuerte que nunca: "Hay en los hombres más
cosas dignas de admiración que de desprecio". Camus nos enseña que,
cuando el mundo se desmorona, la solidaridad deja de ser una teoría para
convertirse en nuestro único deber moral y nuestra mayor salvación.
Por su parte, el autor japonés Haruki Murakami,
tras el devastador terremoto de Kobe en 1995, escribió un libro entrañable
titulado Después del terremoto. En sus páginas, Murakami no se detiene
en las ruinas físicas, sino en las grietas invisibles del alma. Nos muestra
cómo, a través de la empatía, el abrazo sincero y el afecto cotidiano, las
personas van encontrando la fuerza para sanar el miedo y volver a habitar el
presente.
A esta cartografía de la esperanza se suma el
testimonio de Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido.
Sobreviviente de campos de exterminio Nazis, Frankl nos legó una de las
enseñanzas más luminosas de la psicología: al ser humano se le puede arrebatar
todo, excepto una cosa: la última de las libertades humanas, la de elegir la
actitud personal ante un conjunto dado de circunstancias. Saber que, incluso en
la más absoluta devastación, podemos decidir cómo enfrentar nuestro destino.
Y si de atravesar la oscuridad se trata, la gran
literatura universal nos conduce de la mano de Dante Alighieri. En la Divina
Comedia, Dante nos recuerda que para llegar a la luz es imperativo
atravesar el infierno y el purgatorio. Su célebre y esperanzador verso final —"Y
salimos a volver a ver las estrellas"— es la metáfora definitiva de
que, por profunda que sea la noche o por violento que haya sido el temblor, el
ser humano siempre guarda el anhelo y la fuerza para alzar la mirada hacia el
cielo y recomenzar.
Hoy, la lección que nos deja Milagros y que
ratifican estos grandes autores es la misma: la tierra puede temblar, las
estructuras pueden ceder, pero lo que verdaderamente nos sostiene —los afectos,
la dignidad, el amor a los nuestros y la capacidad de darnos la mano— permanece
intacto.
A todos nuestros lectores, y muy especialmente a
quienes hoy abren las puertas de sus librerías para ofrecernos un verso o una
historia donde cobijarnos, gracias. Seguimos aquí, de pie, reconstruyéndonos
juntos, palabra a palabra y abrazo a abrazo.
Gracias a Librería Temas por facilitarnos el
material necesario para hacer estas reseñas.