Mérida, Agosto Jueves 06, 2026, 08:07 pm

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Orlando Oberto Urbina,Misael Salazar Léidenz: el estudioso de las sensibilidades por Orlando Oberto Urbina
Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas memorables

Misael Salazar Léidenz: el estudioso de las sensibilidades por Orlando Oberto Urbina



Crónicas memorables

Misael Salazar Léidenz: el estudioso de las sensibilidades por Orlando Oberto Urbina

baarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

Coro es la ciudad raíz de Venezuela que va a celebrar quinientos años de fundada para el 2027. Qué mejor manera de homenajearla nombrando a personajes e historias que marcaron en su momento a esos cronistas, poetas, escritores, historiadores y cuentacuentos, así como la a oralidad. No puedo dejar de escribir sobre un colega que se destacó en las páginas del diario El Nacional, como jefe de provincia, y como cronista de Cumarebo, municipio Zamora del estado Falcón.

Me refiero al legado de Misael Salazar Léidenz, quien escribió libros notables tales como La geografía erótica de Venezuela (1985), investigación que representa ese viaje antropológico y humorístico al corazón de la sensualidad del país. Así lo describía el poeta caroreño Luis Alberto Crespo cuando coordinaba el suplemento Papel Literario. Interesante abordar ese libro sobre la geografía erótica de Venezuela, donde se aborda la picardía en cada región, y las distintas poblaciones de Venezuela, en las que realizó interesantes indagaciones sobre los mitos, costumbres sentimentales, y códigos de identidad sexual según la región: cada una con su particularidad.

Misael Salazar Léidens va nutriendo cada párrafo con esa mitología que va a ser referente para entender la construcción de nuestra sensualidad, y que en el argot o en la creencia popular va documentando las recetas milagrosas de cada afrodisiaco; entre ellos, va nombrando el babandí de Bolívar, el zorro guache de Barinas, las raíces de la guanábana (catuche) o la miel de las faldas del Ávila; en los Andes el levantón andino; en Falcón y otras zonas costeras el rompecolchón, entre otras. Salazar Léidens va tramitando cada realidad social en la que distingue la psicología del habitante de la capital, como su timidez extrema en la intimidad, y luego describe la parafernalia farmacéutica que transita de lo popular a los fármacos y tónicos que van llenando el imaginario popular.

En su obra prevalece un lenguaje claro, sin censura ni tabúes. Misael, el estudioso de las sensualidades, nació en pleno auge de la sociedad conservadora, y sus metáforas van hilando cada narrativa que dibuja la idiosincrasia nacional. Misael Salazar Léidenz se destacó en cada crónica local describiendo las costumbres de los pueblos y en particular las de Cumarebo, alejándose de la historiografía acartonada para poder describir la identidad falconiana con una visión totalmente distinta. Misael Salazar Leidenz va al rescate de esa crónica pueblerina, a diferencia de los historiadores tradicionales que se orientan a las grandes batallas, y no cuentan las historias de la gente. Salazar Léidenz consigue los chismes históricos que se cuentan en las calles de Coro y Cumarebo. Se caracterizó por llevar esa irreverencia frente al poder militar y político.

En cada crónica en El Nacional, cuya serie tituló “Los peligros de desagraviar a un general”, develaba sin tapujos los relatos de sangre y las pugnas de poder en Coro a finales del siglo XIX, como aquel enfrentamiento entre el general José Toledo y Juan Crisóstomo Falcón.

En sus investigaciones abordó en profundidad la diversidad cultural falconiana, porque en su metodología buscó las raíces migratorias de la población sefardí en Coro que se estableció en el siglo XIX, así como también el origen de algunas comunidades holandesas y alemanas. Documenta con detalle el surgimiento del primer cementerio judío de Venezuela. Dentro de su línea de investigación se encuentra las leyendas de aparecidos y seretones, ese particular lenguaje típico falconiano, que Misael Salazar Leidenz, quien se codeó con ilustres intelectuales de Falcón.

Se le otorgó el premio nacional de periodismo en 1985, por la sección colectiva “7 en uno” del diario El nacional, en la cual trabajó junto a figuras como Roberto Giusti y Víctor Suárez. Se destacan entre sus obras publicadas “Don Dimas Hembrero, Vergatario y saca muelas”, con una narrativa en un lenguaje popular y costumbrista, así como “Biografía de la Virginidad: El libro de la himelolatria en Venezuela” (1989), “El libro de las groserías” (1994), una investigación interesante sobre sociolingüística, llena de humor que nos lleva al análisis de las palabras tabú y el lenguaje popular venezolano que es muy particular. En “Venezuela en la magia, el mito y la leyenda” (2001), Salazar Léindens recopila el rescate de las tradiciones orales, mitos y devociones populares de distintos sitios del país.

Nació en Cumarebo en 1935, estado Falcón y falleció en 2008.

Tenía un estilo muy elocuente y de rigor para la investigación hemerográfica. Contaba cada anécdota con esa picardía divertida y asumiendo una sencillez que llegara al lector común y corriente. Inmortaliza cada crónica, cada personaje y cada historia, lo cual lo lleva a ser premio nacional de periodismo. Llegó a afirmar en una de sus obras que esa mente falconiana, junto con la magia, el mito y la leyenda, así como los comerciantes y pintorescos mercaderes del antiguo mercado de Coro, fueron a dar toda esa cuentista oral de cronista de pueblo, rescatando del olvido las andanzas de figuras pintorescas y excéntricas de nuestras calles de cualquier rincón falconiano, entre los locos lindos y bohemios, esos típicos personajes dementes y pacíficos que deambulaban las calles de la ciudad y de los pueblos. A los poetas y bohemios se les daban en sus composiciones improvisados versos a cambio de un trago de cocuy y de un café en las plazas. Toda esa lirica popular los había llevado a tanta agudeza mental y lingüística.

Entre sus crónicas se retrata al vendedor o comerciante popular, los particulares vendedores de milagros y esa transición farmacológica que se ha vivido en Venezuela. De eso está hecha la geografía erótica de Venezuela del periodista Misael Salazar Léindenz, falconiano que nos dejó un legado de investigaciones llenas de gran perspicacia por su manera de contarlas con un lenguaje sencillo y una manera peculiar de narrar cada historia, sus reportajes periodísticos y sus investigaciones en ese juego de palabras llenas de refugio, como el cuerpo erótico que conduce al sagrado terror de la locura.