Mérida, Agosto Lunes 24, 2026, 06:22 pm
A dos meses del doble terremoto que sacudió Venezuela, la emergencia sigue marcando la vida de miles de personas. En La Guaira, el estado más afectado por la tragedia, las ruinas de edificaciones conviven con campamentos improvisados donde familias damnificadas intentan reconstruir su cotidianidad entre carpas, donaciones y servicios básicos precarios.
Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5 y registrados con apenas 39 segundos de diferencia, dejaron al menos 6.438 muertos, según el último balance oficial divulgado el 17 de agosto. Las autoridades también reportaron 6.462 personas rescatadas y 86.358 atendidas en hospitales, mientras que la evaluación de viviendas alcanza a 59.109 inmuebles.

Dentro de esa cifra, 34.680 de la viviendas fueron consideradas habitables, 13.733 tienen acceso restringido y 10.696 fueron clasificados como de alto riesgo.
En La Guaira, donde se concentra buena parte de la devastación, cientos de familias permanecen en campamentos levantados con ayuda de donaciones privadas, organismos internacionales y algunos apoyos estatales. Allí han surgido comedores comunitarios, duchas improvisadas, tanques para almacenar agua distribuida por cisternas e incluso pequeños emprendimientos para generar ingresos.
Pero, además, con las lluvias de los últimos días provocadas por las ondas tropicales, se ha intensificado la crisis para quienes viven en los campamentos.
La Escuela Urimare, que funciona bajo carpas, quedó anegada tras las fuertes lluvias de agosto. El agua dañó materiales escolares, libros, cuadernos, marcadores, lápices y parte de la estructura improvisada del centro educativo, todos elementos que habían sido donados.

“Esto fue un colapso total, esto fue horrible. Tanto los truenos, la gente con mucho miedo, los niños llorando”, relató Jazmín Urimare Ramírez, fundadora del colegio, en entrevista para la agencia de noticias EFE. La maestra pidió ayuda para recuperar los materiales con los que más de 70 niños reciben clases.
Pese a las condiciones, muchos damnificados aseguran que prefieren permanecer en los campamentos antes que trasladarse a los refugios temporales habilitados por el gobierno encargado, ya que temen que las condiciones sean incluso peores.
Varios damnificados han exigido garantías de propiedad para las viviendas que las autoridades han prometido entregar. Hasta el 17 de agosto, el gobierno informó la entrega de 335 viviendas a familias afectadas.
El Ejecutivo prevé alcanzar las 4.000 viviendas entregadas en diciembre de 2026 y recuperar más de 10.000 durante 2027.
La emergencia también golpeó la economía de La Guaira. Un estudio preliminar de la Cámara de Comercio de la entidad, elaborado con respuestas de 430 representantes de distintos sectores, señala que el 80 % del aparato productivo reporta una caída de sus ingresos.
Asimismo, el 56,2 % de los encuestados aseguró haber sufrido una “pérdida total de ingresos”, mientras que el 23,8 % reportó una disminución superior al 50 %.

Por otro lado, la situación laboral tampoco ofrece certezas. El 85,4 % de las empresas consultadas aseguró que no puede garantizar la continuidad de sus puestos de trabajo. De ese grupo, un 31,7 % anticipa despidos inevitables y un 18,5 % prevé conservar solo una parte de su personal.
Por otro lado, el 85,5 % de los representantes de empresas y comercios consultados considera que el acceso a financiamiento blando es la principal necesidad para reactivar sus operaciones.
El diagnóstico plantea la creación de líneas de crédito con condiciones preferenciales, períodos de gracia y mecanismos de garantía adaptados a la situación de emergencia. También propone medidas temporales de alivio y flexibilización tributaria.
A la crisis humanitaria y económica generadas por el doble terremoto se suma la preocupación por la seguridad de las edificaciones, principalmente aquellas que sufrieron daños por los movimientos telúricos.
El Colegio de Ingenieros de Venezuela recomendó no alterar estructuras afectadas por los terremotos sin estudios técnicos previos. Según Alfredo Urich, especialista en patología y recuperación de la construcción, algunas reparaciones están modificando significativamente elementos como columnas y vigas, lo que podría alterar el comportamiento de los edificios frente a futuros sismos.
El organismo ha realizado 11.185 inspecciones en el Área Metropolitana de Caracas. De ellas, 75 % de las edificaciones evaluadas recibió etiqueta verde, correspondiente a inmuebles habitables; 13 % obtuvo etiqueta amarilla, con restricciones, y 10 % recibió etiqueta roja, considerada de peligro.

Esto hace que el panorama de recuperación sea complejo, de hecho, el Banco Mundial estima en 19,6 millardos de dólares los daños físicos directos provocados por los terremotos y ha advertido que una reconstrucción lenta podría frenar la recuperación económica de Venezuela durante la próxima década.
Al mismo tiempo, las labores de remoción de escombros avanzan lentamente, alcanzando solo 528.222 toneladas, equivalentes al 25,15 % del total previsto.
Tras dos meses del doblete sísmico, hay otra realidad que afecta a las personas de La Guaira, y es la continua búsqueda de cadáveres dentro de los escombros. Hasta la fecha, familiares y rescatistas se mantienen en la zona de desastre retirando escombros para extraer los restos de víctimas que quedaron atrapadas al colapsar las estructuras.

Ha faltado mucha ayuda. Aquí sigo en la recuperación de cuerpos para entregarlos a sus familiares y que les den una sepultura digna”, dijo un rescatista voluntario, identificado como Jhon, en entrevista para VPItv el 13 de agosto.
También persisten las solicitudes de ayuda de alimentos, insumos e hidratación para quienes siguen realizando trabajos de rescate.
Entre los edificios en donde aseguran que siguen habiendo restos de personas están Sol Marino Garden 1 de Playa Grande, Bahía Mar y OPP 33.
Mientras continúa la reconstrucción, los movimientos sísmicos se han vuelto parte de la cotidianidad en el país. De acuerdo con Funvisis, las réplicas por el doble terremoto pueden mantenerse durante varios meses como consecuencia del reacomodo de las placas tectónicas.
El organismo precisó que entre el 14 y 20 de agosto se han registrado 103 sismos en el país. Mientras tanto, el 22 de agosto se registró un nuevo temblor de 3,4, registrado a las 8:21 pm, con epicentro ubicado a 11 kilómetros al oeste de La Guaira.

El sismo fue percibido en La Guaira y Caracas, de acuerdo con los reportes difundidos por usuarios en redes sociales. No se reportaron daños materiales ni personas afectadas como consecuencia de este movimiento.
A dos meses de la tragedia, la emergencia no solo se ha limitado a la búsqueda de sobrevivientes o la remoción de escombros. Para miles de venezolanos, la crisis se ha convertido en una nueva forma de vida, mientras esperan una vivienda, reconstruir un negocio, recuperar una escuela o simplemente intentar recuperar la normalidad mientras persisten los riesgos de lluvias y nuevos movimientos sísmicos.
Con información de El Diario