Mérida, Octubre Lunes 12, 2026, 06:35 pm
El Premio Nobel de Economía 2026 fue otorgado este lunes 12 de octubre a los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford “por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”, anunció la Real Academia de las Ciencias de Suecia.
Los galardonados “han desarrollado nuevos modelos macroeconómicos que han mejorado significativamente nuestra capacidad para aplicar políticas de estabilización eficaces”, mediante medidas de política fiscal y monetaria que, aplicadas en el momento oportuno, pueden reducir los altibajos de la economía, es decir, las fases de recesión y expansión.
Así, la investigación de estos dos economistas “nos ha dotado de mejores herramientas para gestionar las crisis económicas”, agregó la Real Academia de las Ciencias de Suecia en su fallo.

Hall y Woodford sentaron las bases del paradigma neokeynesiano, en el que los modelos se construyen a partir de fundamentos microeconómicos, es decir, de abajo hacia arriba.
Los modelos keynesianos tradicionales se basaban en relaciones estadísticas e históricas entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, mientras que los neokeynesianos lo hacen en fundamentos microeconómicos, es decir, en las decisiones que toman los individuos y las empresas. Esto supone “un cambio de paradigma en la teoría de las políticas de estabilización”.
La hipótesis de Hall, que presentó sus resultados en un artículo en 1978, era que los cambios en el consumo no podían predecirse porque dependen de información nueva y, por lo tanto, impredecible, lo cual resultó clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo.
En tanto, el modelo económico de Woodford ha permitido responder de forma más eficaz a las perturbaciones que pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda, y que puede restablecerse mediante una política de estabilización que reduzca o aumente la demanda.
Así, una perturbación negativa de la oferta podría ser una escasez de materias primas, mientras que una positiva podría ser un avance tecnológico que abarate y facilite la producción de grandes volúmenes.
Una perturbación positiva de la demanda podría ser una buena noticia sobre el futuro que aumente el consumo de los hogares, y una negativa, la noticia contraria.
Los modelos neokeynesianos, resultado de la investigación de los galardonados de este año, permiten explicar y cuantificar cómo la política de estabilización afecta a los ciclos económicos y son utilizados actualmente por bancos centrales y ministerios de Finanzas de todo el mundo.
Así, la investigación de Hall y Woodford ha permitido gestionar grandes crisis macroeconómicas, como la de la pandemia del coronavirus o las crisis energéticas de los últimos años, “de forma mucho más eficaz que antes”, de manera que no han tenido consecuencias a largo plazo para el crecimiento y la inflación, como en los períodos críticos de la década de 1970, destacó la Academia de las Ciencias.
“No nos hemos visto sumidos en una depresión económica catastrófica como la de la década de 1930. Las recesiones y los episodios de alta inflación no han desaparecido, pero son menos prolongados”, destaca la Real Academia.
Con información de EFE