Mérida, Octubre Miércoles 28, 2026, 04:51 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por  Alberto José Hurtado B.,Una era de polialineación por Alberto José Hurtado B.
Por Alberto José Hurtado B.

Una era de polialineación por Alberto José Hurtado B.



Una era de polialineación por Alberto José Hurtado B.

La globalización vista como la búsqueda de las ganancias económicas derivadas de la integración de las actividades productivas mediante cadenas de valor, implicó ceder parte del control gubernamental sobre la política económica y aceptar una distribución geográfica de la producción con base en la eficiencia. Desde esta perspectiva, la alineación geopolítica habría reemplazado a la lógica de mercado como determinante de la estructura de las relaciones económicas. Sin embargo, una nueva corriente analítica, representada por investigadores como Shahar Hamieri, Lee Jones, Seth Schindler y Jessica DiCarlo, cuestiona la capacidad de este argumento para explicar la realidad política mundial reciente. Estos autores plantean que tomar solo el discurso gubernamental para explicar las actuales alineaciones geopolíticas es insuficiente, ya que estas siguen respondiendo a los lazos económicos surgidos de la integración de mercados, situación que ha originado el fenómeno denominado polialineación (polyalignment en inglés).

La polialineación describe la manera como los Estados mantienen estrechos vínculos económicos y estratégicos con diversas grandes potencias de forma simultánea, a pesar de que estas últimas se consideran rivales entre si (en la actualidad los Estados Unidos y China), y sin obligación alguna de elegir un bando. Este concepto alude al suscripción y mantenimiento de compromisos con múltiples socios externos y redes por parte de diversos actores estatales y sociales, trascendiendo las relaciones exclusivas con aliados estratégicos. A primera vista, esta noción podría confundirse con el hedging o la cobertura diplomática tradicional. No obstante, a diferencia de esta última, la polialineación no constituye solo una postura diplomática o un objetivo de política exterior, sino una realidad estructural emergente de la transformación de los Estados y las economías bajo la nueva era de la globalización.

En un contexto global caracterizado por la incertidumbre económico y la división geopolítica, la polialineación representa para numerosos países una necesidad derivada del desarrollo económico más que una elección estratégica deliberada. Esta condición estructural explica por qué Estados Unidos enfrenta una lucha mayor para ampliar coaliciones de países dispuestos a participar en una estrategia de contención de China, incluso entre aliados occidentales nominalmente cercanos.

Además de los lazos económicos que impulsan la polialineación, su popularidad también resulta de su papel como estabilizador a relaciones bilaterales difíciles en las que los temas de seguridad tradicional funcionan con dificultad. Desde esta óptica, el polyalignment aparece no como una restricción a las estrategias nacionales de seguridad, sino como un fundamento útil para ellas converjan hacia un objetivo común. Esta interacción entre desarrollo económico y seguridad sugiere que la prosperidad económica compartida y las cadenas de suministro entrelazadas generan incentivos para la contención de conflictos que antes solo se gestionaban mediante alianzas militares.

Así, la polialineación desafía tanto la lógica de bloques geopolíticos tradicionales como la retórica de la desglobalización, dando espacio a un orden internacional donde los intereses económicos estructurales siguen configurando los límites dentro de los cuales operan las opciones estratégicas de los Estados.

Para América Latina, la polialineación permite evidenciar que la autonomía estratégica no se construye mediante alineaciones exclusivas con una única potencia, sino mediante la diversificación de vínculos comerciales y de inversión que preserven margen de maniobra frente a tensiones entre grandes potencias. También revela que el desarrollo económico constituye una dimensión inseparable de la seguridad nacional, de modo que la política exterior debe articularse explícitamente con objetivos de industrialización, transferencia tecnológica y encadenamiento productivo, en lugar de reducirse a posturas diplomáticas abstractas.

@ajhurtadob