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Por Frank Roberto Castillo Salazar

LA CUESTION DEMOCRATICA EN LOS GREMIOS PROFESIONALES por Frank Roberto Castillo Salazar



LA CUESTION DEMOCRATICA EN LOS GREMIOS PROFESIONALES por Frank Roberto Castillo Salazar

La democracia en Venezuela no es un concepto abstracto que se debate únicamente en las altas esferas de la política nacional; se vive, se ejerce, se defiende o se conculca en las instituciones del tejido social. Entre ellas, los gremios profesionales han sido históricamente la reserva moral, técnica y jurídica de la República. Sin embargo, la realidad actual de nuestras corporaciones supera el mismo quiebre institucional que hoy debemos superar en el país, poniendo a prueba la auténtica vocación democrática de la comunidad profesional.

Un ejemplo alarmante de este retroceso institucional se evidencia hoy en el Colegio de Abogados, donde se pretende consumar un proceso electoral forzado bajo condiciones que violentan los principios constitucionales más elementales. Hablamos de una contienda viciada en su origen: una data electoral desactualizada tras una mora de cuatro años y la inadmisible exclusión de aproximadamente 4.000 abogados que, estando legítimamente colegiados, no figuran en el registro de afiliados. Esta omisión cercena de forma directa su derecho constitucional a elegir y ser elegidos, despojando al proceso de toda validez legal.

Lo más grave no es solo la falla de origen, sino la pretensión de la Comisión Electoral de "subsanar" este vicio mediante un procedimiento improvisado de impugnaciones individuales. Dejar la restitución del derecho al voto a la discrecionalidad de quien reclame anula por completo la seguridad jurídica del proceso. La norma es incuestionable: la única instancia facultada legalmente para consolidar y entregar la data electoral es la Junta Directiva del Colegio, la cual ha incumplido contumazmente con este deber formal. Pretender suplir esta omisión con parches procedimentales no solo es un despropósito técnico, sino un precedente peligroso que desnaturaliza el sufragio universal y transparente.

Frente a esta coyuntura, nuestro gremio y todas las corporaciones del país están llamados a elevar la mirada por encima de intereses subalternos. Venezuela atraviesa una hora decisiva en la que la reconstrucción de la nación exige el esfuerzo mancomunado de sus mejores talentos. No podemos aspirar a un renacer democrático para el país si reproducimos en nuestros gremios los mismos vicios, la misma polarización estéril y el mismo lenguaje de confrontación y odio que han hecho daño a la familia venezolana.

Es hora de entender que los colegios profesionales no deben ser trincheras partidistas ni feudos de parcialidad alguna. Necesitamos liderazgos amplios, con solvencia ética y técnica, donde la condición política de un agremiado no sea jamás un criterio de exclusión o descalificación. Llego el momento del reencuentro, de mirarnos a los ojos como colegas y como ciudadanos, y de dar el ejemplo desde la reserva intelectual de un país que nos necesita unidos.

Sumar voluntades por un renacer gremial amplio, plural y auténticamente democrático es una tarea impostergable. La disyuntiva histórica es categórica: o asumimos la responsabilidad histórica de re institucionalizar nuestros gremios como pilares del desarrollo del país, o nos dejamos arrastrar hacia el barranco de la anarquía, la improvisación y la inutilidad.