La sociedad no partidizada gesta y construye la VI Republica por Daniel García
A propósito de la
llegada de María Corina Machado y de la demanda generalizada de los ciudadanos dentro
y fuera del país de lograr alcanzar la unidad nacional, para construir la nueva
Venezuela, me atrevo a considerar lo siguiente
Ético y necesario es honrar el acuerdo suscrito en las primarias. Es imprescindible
hacer memoria en medio de la turbulencia política para restituir lo acordado
frente al país. Como dicen, lo prometido es deuda.
El 4 de agosto de 2023 se marcó un hito en el accidentado trayecto de la
política venezolana. En un contexto signado por la fragmentación del liderazgo
opositor y el escepticismo ciudadano, los 13 candidatos inscritos para la
elección primaria de la Plataforma Unitaria Democrática y otros sectores
firmaron un documento estratégico de trascendencia histórica: los «Principios
Comunes del Programa Mínimo de Gobierno de Cambio, Unidad y Reconstrucción
Nacional».
Promovido y
acompañado por la Comisión Nacional de Primaria, este acuerdo no fue una mera
foto protocolar ni un trámite formal, sino un contrato social y político
preelectoral diseñado para blindar la gobernabilidad democrática, garantizando
que el rumbo estratégico del país tuviese una brújula compartida.
El consenso alcanzado por los 13 aspirantes se articuló sobre pilares
fundamentales para responder a la severa crisis multidimensional que atraviesa
Venezuela:
Atención a la emergencia y viraje económico: El documento prioriza la atención
inmediata a la Emergencia Humanitaria Compleja, reconociendo la vulnerabilidad
de las familias venezolanas como la urgencia número uno. En el plano
macroeconómico, plantea la estabilización de la moneda y el paso gradual desde
un modelo rentista estatal centralizado hacia una economía diversificada del
conocimiento, donde el sector privado y la innovación jueguen un rol
dinamizador.
Reinserción internacional y transición energética: Frente al aislamiento
geopolítico, los aspirantes acordaron la inmediata reinstalación de Venezuela
en los mercados e instituciones financieras internacionales. Asimismo, el pacto
asume el compromiso de insertar al país en la transición energética global,
adaptando el potencial petrolero y de energías limpias a los estándares
internacionales.
Garantías constitucionales y reformas de fondo: En la dimensión política e
institucional, el acuerdo establece compromisos categóricos: garantizar la
liberación de los presos políticos y la restitución plena de las garantías
constitucionales, abolir la reelección presidencial indefinida para rescatar la
alternabilidad democrática, descentralizar y reinstitucionalizar el Estado
venezolano.
El protagonismo independiente y la lucha contra la partidocracia.
La trascendencia
histórica de este acuerdo radica en la unidad expresada por 13 visiones
distintas del espectro opositor. Este compromiso fue firmado de forma
presencial o virtual por María Corina Machado, César Almeida, Luis Farias,
César Pérez Vivas, Tamara Adrián, Andrés Caleca, Henrique Capriles, Carlos
Prosperi, Delsa Solórzano, Andrés Velásquez, Freddy Superlano, Roberto Enríquez
y Gloria Pinho.
Un punto importante de este proceso fue la participación y resistencia de los
candidatos y sectores independientes, quienes pusieron su nombre a
consideración y se mantuvieron firmes por lograr la realización del proceso a
pesar de las desventajas y los obstáculos impuestos por la partidocracia y los
esquemas tradicionales del ejercicio de la política. Estos hombres y mujeres
dignos lograron sortear los intentos de liquidar las primarias. Todo este
complejo entramado de voluntades y la superación de escollos fue posible gracias
a la actuación profesional, seria y comprometida del Dr. Jesús María Casal junto
a un equipo de venezolanos altruistas al frente de la Comisión Nacional de
Primaria.
La vigencia del acuerdo en esta coyuntura actual, no puede suprimirse o
ignorarse.
En el contexto político actual, este acuerdo cobra una vigencia de carácter
obligatorio y reivindicatorio de la permanentemente convocada sociedad civil.
Fue precisamente este pacto el que le otorgó la legitimidad de origen y el
sustento unitario al liderazgo de María Corina Machado tras la polémica, pero
efectiva contienda.
No es admisible que los miles de movimientos independientes y sociales que
hacen vida en todo el país y el exterior, protagonistas del quiebre del modelo
socialista y derrota de Maduro aun continúen siendo ignorados o relegados por
la clase política tradicional excluyente, sectaria y manipuladora.
Por eso entendemos
e interpretamos que el discurso motivante de María Corina a días de su regreso en
su primera alocución al país y al mundo, se fundamentó de manera acertada en el
trabajo de muchos venezolanos que han dedicado años al estudio y difusión de la
necesidad de instaurar de abajo hacia arriba un nuevo modelo de estado de poder
descentralizado, un estado moderno que limite el poder de los gobernantes que
consolide la municipalización que permita el desarrollo y la generación de
riqueza de acuerdo a las potencialidades de cada región que de salud, educación
y bienestar a todos los venezolanos
La reconstrucción
de Venezuela exige romper con el control y monopolio de los partidos de siempre
y de aquellos que nacieron a la sombra de la inefable era revolucionaria: los
sectores independientes no pueden ser convidados de piedra ni víctimas del
sistema imperante, sino protagonistas directos y corresponsables en el diseño,
conducción y construcción del país que queremos.
Reivindicar el
compromiso del 4 de agosto de 2023 es una de las garantías de que el cambio
democrático sea una gesta verdaderamente incluyente y tomar literalmente la
propuesta de la Rebelión de las Regiones Somos Todos y la de muchos otros
sectores que coinciden en sus postulados y planteamientos de fondo, son la garantía
de éxito de la naciente sexta república, sustentada en la ética, el ejercicio
verdadero del poder ciudadano y los valores democráticos, de justicia, paz y
progreso , sin dejar a un lado el compromiso de reivindicar e indemnizar a las
víctimas de las atrocidades cometidas en la era revolucionaria y el deber de
recuperar el dinero robado a los venezolanos por la voracidad del centralismo y
militarismo exacerbado protagonista del escándalo de corrupción más grande y
famoso del mundo de los siglos XX y lo que va del XXI.