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HACIA EL DESMONTAJE DE LA DESINFORMACIÓN POLÍTICA EN LAS REDES SOCIALES

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HACIA EL DESMONTAJE DE LA DESINFORMACIÓN POLÍTICA EN LAS REDES SOCIALES por Teresa Omaña


Teresa de Jesús Omaña Martínez

@teresaomana

Sábado 8 de junio 2024

 

Si bien es cierto que en la actualidad los avances de la tecnología y de la comunicación digital,  han traído como consecuencia la democratización de la información creando nuevas posiciones en la periferia mundial  que transciende  las relaciones  geopolíticas y entre los usuarios, también lo es el hecho que ello ha desencadenado un fenómeno denominado desinformación, para hacer referencia, en términos generales, al sobre volumen de información distorsionada que es colocada en las redes sociales, amparada con el anonimato y la  libertad de expresión

Es por tales razones que se planteó esta investigación, cuyo propósito se centró en discernir los alcances y efectos nocivos de la desinformación política y cuáles podrían ser, potencialmente, las estrategias de acción para minimizar sus efectos negativos y distorsiones que ponen en riesgo la integridad de los sistemas democráticos, las instituciones que la conforman y hasta la vida misma de las personas.

El problema es de tal magnitud porque allí no solo intervienen las grandes corporaciones, sino también políticos, grupos de poder y gobiernos para satisfacer sus propios intereses, mediante la manipulación de la opinión de los ciudadanos, creando en los mismos incertidumbre, duda, insatisfacción, confusión e induciéndolos, sin que ellos lo detecten, a que   sean el foco principal de la difusión en las redes sociales.

Este  trabajo se estructuró en capítulos con el objeto de plasmar y de condensar ciertos elementos que coadyuve a esclarecer en forma coherente el asunto central del estudio, así como el método que se utilizó para el desarrollo de la investigación.

Inherente a la situación objeto de estudio, se describe como el exceso de la desinformación, su circulación, así como el gran consumo de información que demandan los usuarios termina por desvincularlos de la realidad, repercutiendo negativamente en el uso que le dan y en su forma de proceder.

Un relato cómo la desinformación ha evolucionado a través de la historia, evidenciando que siempre ha existido, particularmente manejada desde lo político por su alto poder de difusión y ejercida por los gobernantes con el objeto de manipular e, incluso, engañar a los ciudadanos, ahora maximizada por el internet, plataformas y medios digitales, se hace presente en el estudio.

Se justificó el porqué del estudio y el beneficio que trae la búsqueda de acciones y mecanismos que ayuden a frenar el auge de este flagelo, en particular la relativa al contexto político.

Las interrogantes, inherentes a la problemática planteada, guiaron el estudio en referencia, los objetivos propuestos, la identificación tanto de la unidad, como de la categoría y de las subcategorías de análisis que fueron establecidas como puntos de partida para el estudio en cuestión. El método aplicado fue de corte cualitativo, interpretativo, argumentativo de contraste entre los fundamentos teóricos y la opinión emitida por los representantes del contexto político y social, que en su condición de informantes claves formaron parte de la investigación llevada a efecto.

Las bases teóricas que la autora trabajó, producto del análisis y con profunda reflexión, se basó en la revisión de la investigación documental, y con una visión prospectiva estimó como las más convenientes para el análisis de la problemática en referencia, igualmente se reflejan.

Las teorías que diversos estudiosos e investigadores, destacaron desde sus perspectivas, se formularon con la intencionalidad de explicar por qué, para qué y cómo la desinformación, en especial la del corte político, que ha escalado posiciones en la era digital para posicionarse de las voluntades de un colectivo, en pro de sus intereses. 

En la metodología, se tipificó lo relativo al soporte epistemológico de la investigación realizada, se especificó el tipo de investigación aplicada, el procedimiento para la selección de la muestra y fuentes de información, los métodos y técnicas usadas para procesamiento de la información y su ulterior análisis.  Se  esclareció qué se entiende en la actualidad por desinformación, con énfasis en el tipo político,  sus efectos y cómo se distorsiona la información para desinformar con sus consecuentes derivaciones.

El papel protagónico que desempeñan los gigantes tecnológicos con sus constantes y vertiginosas innovaciones en la tecnología de la información y la comunicación y, por consiguiente, en los procesos de desinformación que se han arraigado con fuerza en la era digital jugando un papel protagónico en el estudio.

        La desinformación política en la red y el   manejo de la tecnología como herramienta en el ámbito político para finalmente crear desórdenes informativos en los participantes de las redes sociales también se trabajaron en la investigación. Así como la relevancia sobre el uso de la inteligencia artificial en la desinformación política.

Importante resaltar que la política y desinformación, se trataron puntualmente porque resalta los mecanismos de que se vale la política para desinformar y sacar el máximo provecho que le ofrece en la actualidad, la tecnología de la información y comunicación.

Los resultados se relacionaron con sus respectivos análisis, se condensaron las opiniones emitidas durante la entrevista realizada a los informantes claves como políticos y del ámbito social, que participaron en la presente investigación.

Asimismo, el análisis y la interpretación de los resultados, están fundamentados en las bases teóricas que al respecto se plasmaron durante el desarrollo para la presentación del trabajo, lo que implica que es aquí, en consecuencia, donde se vislumbra cuáles son las estrategias más efectivas a que hubiere lugar para la lucha contra la desinformación política con miras a mitigar sus nocivos efectos.

 

La Situación Problemática


La abundancia de información que se encuentra en las redes sociales de manera sostenida más que sumar contenido con criterio en los usuarios, trae dificultades en cuanto a la distinción entre la verdad y la mentira, a la vez que produce confusión, estrés y desinformación. Tal situación, entre otros aspectos, genera en los usuarios que la consumen un contenido muchas veces no apegado a la realidad; una matriz de opinión falsa; invade la vida política, económica y social de los ciudadanos, así como su lenguaje cotidiano.


Algunos estudios realizados por investigadores sobre la desinformación en las redes sociales, afirman que el exceso de su producción, de su circulación, así como el gran consumo de información que demandan los usuarios es parte de la tarea a estudiar con detenimiento, con énfasis en su acción, los efectos que producen y el uso que le dan los ciudadanos, particularmente en el contexto político, temática abordada en el presente estudio.


En este orden de ideas, es notorio que en la actualidad la desinformación política juega un rol relevante en la difusión y propagación de información distorsionada, denominada también mentira, mal intencionada, cuyo fin gira en torno a la manipulación de una audiencia y a intereses particulares de los partidos políticos, tal como lo reseña De Fresno, M. (2018).


La desinformación abarca múltiples facetas, entran en juego los denominados bulos que se propagan, los contenidos engañosos, los malintencionados, las noticias falsas, la posverdad, la mentira, la verdad, entre otros. Por tanto, ello implicó identificar los antecedentes de este fenómeno a objeto de indicar los diversos aspectos referidos en adelantos investigativos sobre el tema y aquellos que surgieron en el estudio para darlos a conocer.

El interés de trabajar en este tópico se sustentó en el hecho que en la actualidad circula una serie de mensajes catalogados como desinformación que en la cotidianidad aparecen en las diferentes redes sociales, aunado a que es muy poco lo que se ha hecho en cuanto a su control y propagación. Tal vez como consecuencia a la carencia o al manejo de recursos eficaces que eviten difundir los textos, los audios o los videos antes que éstos se viralicen.


El fenómeno de la desinformación, tal como lo expresa Castells, M. (1996), implica analizar los textos de estudio en materia de Tecnología de la Información  para así  comprender su inherencia en los grandes procesos sociales y políticos que han transformado el mundo en el último decenio, relacionado con la existencia de un nuevo capitalismo dinámico y excluyente,  el auge del crimen global, la unificación europea, la irrupción del pacífico asiático como región decisiva de crecimiento  y crisis en la economía mundial, en la que se observa el nacimiento del estado red.


Así mismo, estudios histográficos que tratan la desinformación reflejan posturas relacionadas con la manipulación como resultado o efecto. Ritter, M. (2007), explica que se emplean trucos específicos que pueden llegar a ser semánticos, técnicos, psicológicos, de comportamiento, con la intencionalidad de engañar, mal informar, influir, persuadir o controlar un objeto, un individuo, una comunidad o, en su defecto, un abstracto como el pensamiento, una opinión o una percepción, con el objetivo de obtener beneficios propios o ajenos.


Pareciera que existe el interés de aniquilar la capacidad de análisis e interpretación por parte de los usuarios sobre lo que está ocurriendo en el mundo. No ir a los recovecos del poder, no recoger testimonios y documentos que develen abuso y corrupción, permite que los ciudadanos se conviertan en vulnerables a los intereses de quienes mienten por la propia manipulación de los corruptos, la desconfianza crece al mismo ritmo de los miedos en cada uno de ellos.


Sin embargo, se consideró que ello, bajo ningún concepto, representaba un obstáculo para plantear una serie de acciones estratégicas tendentes a minimizar la desinformación, principalmente las de índole político, ante los prejuicios y perjuicios que está causando a la humanidad en general y, en particular, a la sociedad venezolana.


En este orden de ideas surgen las siguientes interrogantes: 1. ¿Hasta qué punto la información que se divulga en las redes sociales puede ser considerada como desinformación política y su incidencia en lo socioeconómico? 2. ¿Cómo se usa y se maneja la tecnología a favor de la desinformación, especialmente en el ámbito político?  3. ¿Cuáles serían las estrategias de acción más efectivas para contrarrestar la desinformación, con énfasis en el contexto político?


Para esta investigación se plantearon los objetivos a alcanzar, en el General se buscó formular estrategias de acción para el desmontaje de la desinformación política en las redes sociales, mientras que en los Específicos se trabajó en 1. Precisar el uso de la información como elemento de desinformación política y su incidencia socioeconómica. 2. Especificar cómo es el proceso que implica el montaje de la desinformación política en las redes sociales. 3. Determinar las alternativas viables para el desmontaje de la desinformación política en las redes sociales.

Entre los Hallazgos significativos encontrados en atención a las interrogantes formuladas, a los objetivos propuestos y a los resultados de la información emanada por quienes intervinieron como informantes claves de la situación objeto de estudio, se desprende una serie de aspectos descritos a continuación.


Relación con las Interrogantes Formuladas



1. ¿Hasta qué punto la información que se divulga en las redes sociales puede ser considerada como desinformación política y su incidencia en lo socioeconómico?

Como punto de partida hay que considerar que quienes intervinieron en la presente investigación, en su condición de informantes claves, son personas capacitadas e idóneas, puesto que la muestra intencionada se conformó por profesionales con título universitario  que en la actualidad se desempeñan en los respectivos campos de acción, estipulados para los fines de la investigación realizada.

Del análisis e interpretación de los resultados de la información aportada por los entrevistados y en consideración a la pregunta formulada, se puede afirmar que los fundamentos teóricos resultan congruentes con las opiniones emitidas por los encuestados al indicar que, mucha de la información supuestamente política que circula en la redes sociales son el resultado de un montaje de noticias falsas, engañosas, sesgadas,  que de una u otra forma mantienen a la ciudadanía desinformada, desvinculada de su entorno, de la realidad, sumergida en la ignorancia.

          Los informantes políticos destacan que mediante cortinas de humo se desvía la atención de los ciudadanos y se solapan realidades de hechos trascendentales que inciden en las mejoras de las condiciones sociales de una sociedad, por tanto, anula la capacidad del pensamiento crítico y analítico para vislumbrar los verdaderos intereses de los gobiernos y de quienes tienen la responsabilidad de dirigir el destino de un país.

Los actores sociales, señalan que hay mucha desinformación política que transita frecuentemente no solo en las redes sociales, sino también en los medios tradicionales de comunicación, que, de acuerdo a su identificación ideológica, ya sean del sector oficial o del opositor, emiten información sesgada relacionada con diversos temas, eventos y hechos de interés colectivo, sin revelar la totalidad, cercenando así en la gente la oportunidad para contrastar, debatir y opinar con criterio sobre las políticas de gobierno implementadas o por ejecutar.

Como afirma uno de ellos “un político con una información puede enaltecer y elevar un gobierno, pero también puede hundir a una sociedad” al ponderar las gestiones de sus dirigentes, de su modelo de gobierno o, en su defecto, desacreditando las instituciones oficiales, públicas, creando un ambiente de desconfianza entre las personas, hacia los voceros del gobierno, del bando contrario, en las instituciones, en los medios de comunicación que desestabilizan la democracia.

Se detecta que pese a la gran información disponible en las redes sociales con la desinformación en términos generales y, específicamente, la de índole política, busca mantener a diferentes grupos sociales sumergidos en la ignorancia, tal como lo afirma Proctor, citado por Kenyon, G. (2016). Las consecuencias pueden ser de gran envergadura, tal como lo señala la Comisión Europea (2020), al afirmar que la desinformación genera daños públicos, se constituyen en una amenaza para la elaboración de políticas y para los procesos democráticos de toma de decisiones e incluso pone en riesgo la protección de la salud, la seguridad y el entorno de los ciudadanos.

 

2. ¿Cómo se usa y se maneja la tecnología a favor de la desinformación, especialmente en el ámbito político? 

          En lo referente a esta interrogante, pese a que es apreciable la constante innovación, el avance vertiginoso y acelerado de la tecnología a favor de los campos del conocimiento, incluyendo la relativa a la comunicación e información, que ha democratizado la información y le permite a la ciudadanía acceder a internet, tener comunicación sin límite alguno y mantenerse conectada con el mundo, salvo en aquellos casos que se ven inhibidos por restricciones de otra índole,  inherentes al alto costo tanto de los teléfonos inteligentes así como al del servicio de internet y a la suscripción de la televisión privada y satelital, se detecta que se ha constituido a su vez en tierra fértil, que de manera permanente es abonada para producir masivamente la desinformación, en este caso en particular se hace mención a la del tipo político.

Desde esta perspectiva, los políticos que actuaron como informantes destacan que las plataformas existentes son usadas por los gobiernos ante las ventajas que ofrecen para la creación de cuentas anónimas pagadas, proliferación de blogspot sin rostro, alteración de videos, montaje de fotografías, falsificación de  logos y colores para reemplazar fuentes legítimas, contratación de personas para producir y actualizar contenidos falsos, la conjugación de verdades y mentiras para la elaboración de contenidos ajenos a la realidad,  manejo de cuentas para descontextualizar contenidos, entre muchas otras formas producto de los adelantos y la constante innovación de  la tecnología, aunado  al ingenio de un talento humano preparado para tales fines .

Comparten la opinión que en la actualidad muchos gobiernos usan la tecnología y las redes sociales como herramientas en campañas electorales para ganar elecciones, mantenerse en el poder, y entre otros exaltar su imagen internacional. En sí, en pro de sus propios intereses las manejan a su antojo, ya sea para imponerse en posiciones mundiales, consolidar un modelo, mantener el liderazgo, una marca o la hegemonía en pautas políticas, económicas y sociales en un mundo cada vez más globalizado.

Señalan que existe una robotización de la información que se ha posicionado de las diferentes esferas que configuran la vida misma, en todas y en cada una de las latitudes que conforman el globo terráqueo, ya sea por alianzas, conformación de bloques, acuerdos entre los gobiernos, asociados a los gigantes corporativos de la comunicación, dado que solo algunos países tienen la tecnología y los medios requeridos para alcanzar sus fines, mientras que otros carecen de la infraestructura, maquinaria y recursos necesarios.

Su alcance es de tal magnitud que, según lo expresado por los informantes, en la actualidad, existen empresas industriales generadoras de desinformación, ubicadas en otras latitudes que vienen convertidas en trolls, bots, bulos y hasta usuarios falsos incluidos que ofertan sus servicios a cualquier país que lo demande a costos muy elevados.

Entre estas empresas, las denominadas agencias Black de Relaciones Públicas ,se ocupan  de saturar  y envolver a las redes sociales con tal cúmulo de información falsa que son contratadas para desinformar en las redes sociales, son verdaderas máquinas para fabricar e inventar historias, relatos, eventos, hechos, presentados de forma creíble, verosímil, alejados de la realidad, con la intencionalidad  de dar respuesta a intereses de tipo político, ideológico y económico del contratante, en perjuicio, por lo general, de la sociedad del gobierno que sufraga sus servicios.  

Sobre los gigantes corporativos, es oportuno reseñar a Torrealva, J. (2019) quien afirma que estas corporaciones juegan con las emociones, la polarización y la confrontación entre las diversas naciones del mundo para llevarlas a un estado de vulnerabilidad estratégica que atenta contra la cohesión social y la estabilidad. Son los expertos, según la perspectiva de Salmón, Ch. (2016), en formatear las mentes, en domesticar a la opinión pública y adueñarse de las prácticas sociales, de los saberes y la memoria del individuo debido a que hay un desdoblamiento de la realidad a través de la construcción y saturación de relatos prefabricados, artificiales, para responder a unos fines que casi nunca redundan en beneficio de la mayoría.

 Con la tecnología que implica la inteligencia artificial, se ha dado paso a la proliferación de laboratorios de desinformación que se sustentan en ella o usan diferentes elementos para estos fines. Onofri, R. (2020), los clasifica en bots, programas informáticos para realizar acciones repetitivas, sock puppets o cuentas falsas que suplantan una identidad, símbolos, imágenes que imitan a los verídicos, trol que son usuarios dedicados a esparcir rumores o falsedades, videos falsos que se desarrollan con el apoyo de la inteligencia artificial denominados deepfake o los chesp fakes o mentiras baratas tales como video alterados, descontextualizados de contenidos.

Por lo tanto, el marco conceptual y las teorías preexistentes que versan al respecto son coherentes con la información recopilada, específicamente llama la atención el criterio generalizado de considerar que los mecanismos utilizados por la política para desinformar es un proceso que se fundamenta en los avances tecnológicos, involucra un talento humano altamente especializado, expertos en las diferentes ciencias del saber, que se asocian y mancomunan fuerzas, esfuerzos y poder, para formular las estrategias, los modos y maneras más efectivas y eficaces para alcanzar su acometido, que considera en primera instancia, a los usuarios a quienes va dirigido para que éstos con su actuación virilicen la desinformación al compartirla y divulgarla, valiéndose del alcance de las redes sociales, pues  son los que se configuran en los verdaderos difusores de la misma.

Como consecuencia, de las ideas hasta ahora anunciadas, se deduce la necesidad de centrar la atención en los usuarios de las redes sociales para que reciban una formación, una educación, que los torne competentes para identificar las informaciones falsas, falseadas, adulteradas, cuya intencionalidad sea la de crear el caos, la incertidumbre y sembrar la desconfianza, sin descuidar aquellas personas cuyas fuentes de información están representados por los medios tradicionales, la radio y la televisión nacional, pues ellos por lo general reciben información sesgada, sin una visión total del panorama, de la realidad existente.

Además propiciar una formación ciudadana de los consumidores de información por los medios digitales, para que en forma crítica y analítica reflexionen sobre el monto de información que reciben, antes de proceder a compartirla sin pensar razonadamente, dejando a un lado el impulso, las emociones y los estímulos superfluos que los insta a actuar precipitadamente, sin detenerse a pensar de sus perversos efectos y  la desmedida velocidad como una desinforma desinformación se propaga y se potencia su masificación, así como el tiempo acelerado de su viralización sin freno alguno. 

 

3. ¿Cuáles serían las estrategias de acción más efectivas para contrarrestar la desinformación, con énfasis en el contexto político?

En términos generales, entre los informantes claves existe plena concordancia al exponer que el desmontar la desinformación política por la vía tecnológica es imposible, es una batalla perdida, sería una quimera, un sueño, porque es controlada por las grandes transnacionales de la comunicación. No obstante, entre los representantes políticos, prevalece el criterio que, ante los grandes intereses creados y el poder imperante, es necesario conformar alianzas entre los países para confrontarla, unificando criterios, coadyuvado por una legislación que se identifique y propenda, específicamente, a contrarrestar este fenómeno que tanto estrago está causando a la humanidad y a los sistemas democráticos, sin atentar con el derecho universal de la libre expresión.

Los entrevistados expresan que es imperativo una ley que regule el uso de las redes sociales, que aun  respetando la libre expresión, considere que su derecho se extingue cuando invade las ideas emitidas por sus semejantes, en la que se estipule sanciones por la difusión de información mal intencionada con el fin de desinformar, en perjuicio de un individuo, de un colectivo, de una empresa, ya sea en lo moral,  lo social y en lo económico.

En la política se ha de abrir un proceso que penalice severamente a quienes desde la posición que ostentan, en su condición de políticos generan desinformación, deben ser vetados, inhabilitados para ocupar cargos públicos, inclusive sancionarlos o privarlos de libertad cuando sus comunicados y declaraciones atenten contra la vida y la integridad de la comunidad que han de proteger y resguardar.

Los actores sociales, aunque también comparten la opinión de una legislación al respecto, le conceden mayor privilegio a la educación desde tempranas edades, en campañas de concienciación, en la actuación sinérgica que concede la cooperación y el apoyo de organismos gubernamentales, no gubernamentales, de los líderes de las comunidades, de la iglesia.

 Al respecto, es apreciable que el desmontar la desinformación política es un desafío de alta envergadura, no es tarea fácil, pero tampoco es imposible si se cimienta en la educación, en la formación ciudadana, a objeto que los usuarios de las redes sociales se tornen debidamente competentes para identificar las noticias reales, fidedignas, confiables, de las que circulan con fines distorsionados, tergiversados para desinformar.

Desde esta perspectiva, se precisa alianzas para el desarrollo de estrategias, de acciones y actuaciones claves en pro de la meta propuesta, tanto por parte de los usuarios, como de todas aquellas organizaciones existentes que combaten este flagelo que se ha posicionado en las redes sociales y de los diferentes medios informativos,

   En este contexto, es inevitable una redefinición del papel actual que desempeñan los usuarios de las redes sociales, de las diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, de la libertad de expresión, para que identificados con una meta común se asocien, trabajen en forma cooperativa, conjuguen esfuerzos que coadyuven a contrarrestar los efectos devastadores de la desinformación, de manera muy especial la política, ante el poder que les embiste. Particularmente, se considera que una de las estrategias más viable está representada por las campañas de concienciación.

Las campañas de concienciación son entendidas con el propósito de propiciar la reflexión conjunta sobre uno de los objetivos más importantes que implica enseñar a convivir y ser persona, desarrollando una competencia tan básica del individuo como es la social y ciudadana.

En atención a lo expuesto, a continuación, se establecen algunos lineamientos, que puedan ser considerados para diseñar campañas de concienciación y alfabetización digital dirigida a la ciudadanía en general para mitigar la desinformación, con especial énfasis en la política. 

 

 

 

Consideraciones de Cierre

La desinformación política es una aberración de la información que trae consigo grandes consecuencias negativas para el desarrollo y bienestar de la humanidad.

La aberración de la información está amparada por el vertiginoso avance de la tecnología y la proliferación de las redes sociales que se han posesionado de los medios informativos para mantener a los ciudadanos subyugados y sumergidos en la ignorancia.

Los usuarios de las redes sociales, con su actuación, constituyen la fuente principal de la difusión, masificación y virilización de la desinformación política.

El gran auge que, en la actualidad, ha adquirido la desinformación política, subyace en la falta de conciencia, de ética y poca comprensión por parte de los usuarios de las redes sociales sobre la magnitud de los problemas asociados con la desinformación, especialmente la de tipo político.

El desmontaje de la desinformación política se constituye en un desafío permanente que ha de centrar su atención en la debida educación y alfabetización digital de los usuarios.

 La formación ciudadana, la instrucción y el fomentar el cambio de mentalidad de la audiencia, tanto de quienes circulan permanentemente por las redes sociales, así como de aquellos que obtienen la información por otros medios tradicionales, representan la piedra angular y el arma más potente para contrarrestar los efectos nocivos de la desinformación política.

La educación que se requiere ha de dirigirse, con especial énfasis, hacia los niños, niñas, adolescentes y jóvenes con objetivos claros, precisos, que propenda a un cambio de mentalidad, a una interrelación bajo otros esquemas de actuación, en virtud que son ellos el grupo más significativo de la humanidad para erigir un mundo con mayor probabilidad de bienestar colectivo. (Síntesis de la investigación)

 

Algunas referencias

Del Fresno, Miguel, y Manfredi, S, Juan L. (2018). Politics, hackers and partisannetworking. Misinformation, national utility and free election in the Catalan independence movement. El profesional de la información, v. 27, n. 6. https://doi.org/10.3145/epi.2018.nov.06

Castells, Manuel. (1996). La Era de la Información. Alianza Editorial, España.

Kenyon, Georgina.  (2016). El hombre que estudia la difusión de la ignorancia. https://blognooficial.wordpress.com/2016/12/31/el-hombre-que-estudia-la-difusion-de-la-ignorancia/

Ritter, Michael. (2007). De la comunicación a la manipulación. Boston, 2007 P.17.

Salmon, Christian, (2016). La máquina de fabricar historias y formatear mentes. Grupo Editorial, Ehttps://www.puromarketing.com/55/33063/black-pr-auge-agencias-comunicacion-solo-buscan-posicionar-desinformacion-fake-news.htmldiciones Península. Barcelona. España

Onofri, R. (2020). Observatorio de Datos de la Vicerrectoría de Tecnologías de la Información de la Universidad de Chile. Santiago de Chile. https://vti.uchile.cl/deepfakes-sock-puppets-y-bots/





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