Mérida, Abril Jueves 30, 2026, 08:53 pm
A la memoria de Antonio Navas.
A Daniel de León, padre del sindicalismo
norteamericano.
Es necesario escribir sobre este
ilustre hombre de las ideas transformadoras en Venezuela. A pesar de existir
numerosas publicaciones sobre el tema sindical venezolano, hace falta traer a
la memoria a este antropólogo, investigador, profesor universitario y dirigente
sindical. Me voy a referir a este destacado hombre de ideas, como lo fue
Rodolfo Quintero.
Entre las destacadas figuras
intelectuales de la Venezuela del siglo XX, se encuentra este pensador. Sin
embargo, a Rodolfo Quintero, estudioso de la sociedad venezolana, muy poco o
nada se le ha concedido de aquella importancia que merecía, y que sigue
mereciendo a través de su trabajo innovador que vamos a tratar de señalar,
junto a su vigencia en la Venezuela del siglo XXI.
Rodolfo Quintero es autor del
libro de consulta obligatoria La historia de las ideas en Venezuela, así
como pionero investigador en torno de la cultura del petróleo, junto a las transformaciones
sufridas por la sociedad venezolana a partir de su explotación. Su análisis es
de gran trascendencia, al igual que las demás publicaciones por sus extraordinarios
aportes, entre los que se destaca: Antropología del petróleo (1962), Antropología
de las ciudades Latinoamericanas (1964), La burocracia sindical (1971),
Caminos para nuestros pueblos (1969), La clase obrera y la revolución
(1970), La cultura del petróleo (2da edición 1975), La dependencia
en Venezuela (1975), Elementos para una sociología del trabajo (1963),
Los estudiantes: Un ensayo antropológico social de los estudiantes universitarios
(1974), Hacia el renacimiento obrero
en Venezuela (1980), El hombre y la guerra: estudio antropológico
(1965), Son parte de las incontables ideas de sus publicaciones de las
cuales la mayor parte fueron publicadas por La Universidad Central de Venezuela
(UCV), ligado al sindicalismo venezolano e internacional de formación marxista
de pensamiento. Sus obras ofrecen una insoslayable interpretación de la
realidad social y política que se vivió a mediados del siglo pasado, y que tiene
una gran vigencia en la situación que vivimos y confrontamos día a día.
Sus ideas para la educación, la política,
la cultura de paz, y el destino de América latina, no han sido siempre valoradas
en su justa dimensión histórica. Su labor intelectual ofreció invaluables
aportes al proceso político venezolano. Rodolfo Quintero va a enfocar sus
análisis en torno al poderío estadounidense, y su impronta sobre las decisiones
gubernamentales. Muchas veces usó el nombre de Morrocoy Berd, ese particular
seudónimo que usó muchas veces para protegerse de la represión de Juan Vicente
Gómez, empleando también otros seudónimos como: Acero, Stalin, doble seis, y RD,
que era para protegerse como estudiante de la generación de 1928, que dejó
huellas imborrables en la construcción democrática del país.
Rodolfo Quintero va a participar
de manera activa en la vida política nacional. Entre sus actuaciones más
notables está su participación en la semana del estudiante de febrero de 1928, por
lo cual es encarcelado en el castillo Libertador de Puerto Cabello; y es allí
donde se inicia en las ideas marxistas junto a su gran amigo de cárcel Pío
Tamayo; y luego es enviado a las colonias de Palenque (1928-1929), luego va a
figurar como uno de los primeros fundadores de las primeras células
clandestinas del Partido Comunista de Venezuela (marzo 1931), y ese mismo año funda La Sociedad Obrera de Mutuo
Auxilio de los Trabajadores Petroleros de Cabimas (SOMAP), una de las primeras
organizaciones de carácter sindical en el país. Cae preso en varias oportunidades
más. Luego, entre 1931 y 1936, va a presidir como secretario general del
Partido Republicano Progresista (1936), luego fue secretario del Trabajo en el
Comité Directivo Central del movimiento de coalición del Partido Democrático
Nacional (1936). Poco tiempo después, va a ser expulsado del país por la férrea
dictadura de Juan Vicente Gómez.
Se vuelve colaborador de El
Morrocoy Azul, y luego funda y preside el Partido Unión Popular Venezolana
(1946). Ese mismo año es uno de los fundadores de la Central Unitaria de los
Trabajadores de Venezuela (CUTV, 1936), y con su participación va a lograr
tener una gran influencia en la sociedad venezolana en la manera de contrarrestar
el dominio ideológico que en todas las formas y maneras del ser y hacer había
logrado acomodar la doctrina positivista en Venezuela. Con los nuevos
postulados va a llevar el planteamiento y resolución de los problemas
políticos, sociales e históricos, al debate nacional, y con esto se suscitaron
nuevos aportes fundamentales para la solución de los problemas nacionales.
Para la época en que Rodolfo
Quintero comparte sus ideas, el país se abre al monopolio internacional debido
a la situación económica y social que vivía Venezuela ayer, debido al acelerado
proceso de industrialización que vivían algunos países europeos y otros no
europeos como Estados Unidos y que a la larga pasaron a ser grandes potencias. La
confrontación de Rodolfo Quintero va a jugar ese papel en pro del proceso
histórico venezolano a través de una nueva reflexión, y su influencia en la
lucha sindical del país.
Rodolfo Quintero devela con su
pensar crítico grandes problemas políticos, socioeconómicos e históricos; en virtud
de esto, no deja de señalar Rodolfo que las empresas extranjeras se van a enfrentar
al papel emancipador de los pueblos latinoamericanos; lo que va a significar que
la entrada de empresas extranjeras en Venezuela contribuiría a imponer la
represión como mecanismo de silenciar las protestas e injusticias sociales.
Este ilustre venezolano protagonizó,
junto a otros ilustres venezolanos, la primera huelga petrolera de 1936, que le
mueve el piso al gobierno de ese entonces.
Rodolfo Quintero nació en
Maracaibo el 4 de diciembre de 1909 y falleció en Caracas el 11 de noviembre de
1985, a los 75 años. Este incansable dirigente comunista y sindicalista
venezolano dio tantas ideas para un país que vivía y entregaba todo a las
empresas extranjeras, y por rebelarse contra la sumisión de su país pagó cárcel,
y por oponerse a esas entregas de la propia soberanía al monopolio internacional.
Que sus ideas nos recuerden
nuevamente el gran país del que formamos parte, y que su mayor riqueza reside
en su humanidad.