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¡Poeta no te detengo más!, siga su camino hacia la inmortalidad

Matria tovareña (55)

El último rostro del Maestro Martín Morales



Matria tovareña (55)

El último rostro del Maestro Martín Morales

In memoriam (Canaguá 1/7/1951 - Tovar, 29/5/2026)

 “Tengo que partir. Decidme adiós, hermanos!/ Os saludo a todos y me marcho.” 

Rabindranath Tagore, Gitanjali, XCIII

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Ultratumba va Martín a su encuentro con el Creador, al momento que le susurra un verso del bardo del Gólgota José Juan Vargas: “He aquí mis manos llenas de mi corazón entero, de mi fe plena…” (Oración, enero de 1962), y le implora ¡recíbame Señor!, mientras señala el Camino a Palo Cruz llevando su proyecto a cuestas…

Al iniciar el recorrido se encuentra del lado izquierdo de la avenida con Néstor Alí Quiñonez y lo invita a forjar en un mural altorrelieve la Ultima Cena; cruza el puente sobre el Mocotíes y al advertir la I estación: de inmediato la visualiza en Jesús Guerrero; la II estación: en Franco Contreras; en la III estación: le dice a su compañero en el CONAC Vidal Manzanila, encárgate de está poeta; la IV estación: es para Rafael Sánchez; con la V estación: pide a un amigo en común que converse con José Luis Guerrero, nadie se debe quedar por fuera; en la VI estación: el encanto del paisaje en forma de túnel lo conecta con Sydia Reyes; en la VII estación: me dice tome nota: ´aquí tiene que estar Ricardo Perozo´; en la VIII estación: Iván Quintero; la IX estación: se la reserva, saca un papel un poco arrugado con un dibujo donde “Jesús cae por tercera vez” y queda extasiado: “al fin veré una de las tres caídas de Jesús construida”; la primera la idealizó pensando en su natal Canaguá y nunca le dieron respuesta y la segunda la confió en manos de Carlos Alý Guerrero quien prometió construirla en Guaraque, en lo alto de la montaña muy cerca de la Cueva de Benito. Martín meditabundo se retira un poco, llama a su compañera de toda la vida, “Negra tú eres “la mujer más hermosa y sensible del universo”, le entrega el cuaderno de apuntes y le manifiesta al oído: “me siento cansado y no creo llegar hasta la Capilla”

El recorrido continua y en la X estación: Marina le comunica a Fidel Ramírez que Martín quiere que aquí construya uno de sus andamios simulando cuando “Jesús es despojado de sus vestiduras”; en la XI estación: nos comenta que impresionado por sus esculturas gigantes Martín quiere contactar y traer a Tovar al maestro norteamericano Frank Hyder; la XII estación: la quiere confiar en Diego Vivas; la XIII estación: al poeta y escultor Luis Alberto Pantoja, la XIV estación: a Óscar Abraham Pavón con sus reflexiones sobre el espacio; la XV o última estación: a Nelson Garrido pues la concibió como una cueva que semeja el Santo Sepulcro donde “Jesús es sepultado” y además quiere que sus adyacencias sean recreadas por Rómulo Contreras, Hugo Rodríguez, Gustavo Contreras, Antonio Manzanilla y Dayson Alzate.

Ya frente a la capilla nos preguntamos: ¿Qué es todo esto que Martín tan cuidadosamente nos ha querido transmitir? y Marina nos refiere que es su proyecto del Viacrucis Camino a Palo Cruz que viene diseñando desde el 2012, implicando obras de arte creadas por artistas tovareños con las de invitados nacionales e internacionales que dejaran su huella en esta tierra bendita por Dios, es su obra prima y el mayor testimonio de apego por el lugar que le brindó su espacio para la creación… su Tovar de siempre. Allí esta expresada su preocupación y amor por la ciudad que nunca quiso abandonar. Ni siquiera le gustaba quedarse en Mérida.

Regresamos apresuradamente a la IX estación, ya Martín no está, sobre la grama hay unos papeles a punto que el viento se los lleve, Marina los aferra y los lee, vaya sorpresa son el complemento del resto del proyecto, que además del punto de inicio representado por la Ultima Cena está señalado con precisiones altimétricas que marcan el recorrido de las XV estaciones del Viacrucis, hasta finalizar con la Resurrección en la cúspide de la montaña donde está la Capilla. En cada estación está indicado el sitio preciso donde se debe instalar cada una de las 15 esculturas apostadas a lo largo del camino hacia Palo Cruz y las 5 instalaciones en las adyacencias de una Cruz gigante iluminada de 25 metros al lado de la capilla rehabilitada, que deberá ser promovidas mediante concurso entre reconocidos arquitectos y especialistas en el área, entre aparecen sugeridos: Wilver Contreras, Carolina Dávila, Ivonne Bottaro y Carolina Celis. Señala como curadores del proyecto a la Dra. Elizabeth Marín y al profesor Francisco Grisolia… notamos que también dejó su celular y al revisarlo, Marina lee el último mensaje al Ing. Ezio Mora solicitándole los cálculos de la escultura de la tercera caída de Jesús y al mirar a lo alto de la montaña vemos que Martín está llegando a la Capilla y al estar al pie de la cruz, extiende sus manos no para crucificarse, sino para abrazarse, abrazarnos y desaparecer. El Maestro se ha marchado, su rostro ya no dibuja su eterna sonrisa, está cansado y muestra la preocupación de los años por ese empeño en dejarnos un legado y un camino por andar. ¡Martín cumplió con creces, ahora nos toca a nosotros luchar para que ese Camino a Palo Cruz sea una realidad posible y constituya el mejor homenaje a su memoria! Es su mayor acto de fe y su apuesta a que Tovar sea ante todo Arte y Cultura. ¿No seremos nosotros capaces de construir al menos la IX estación donde Martín poetizó cuando Jesús cae por tercera vez?

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Nadie más que el Maestro Martín Morales estaba convencido de la grandeza del pueblo que lo adoptó, por eso expreso: Tovar, ciudad con una gran identidad cultural; ha parido hombres y mujeres con una visión y pensamiento que enaltece la tovareñidad” siendo él parte fundamental de esa tovareñidad por su aporte como docente del CONAC y de formador de muchos de los artistas que le han dado renombre a la ciudad, por estar presente en todos los movimientos culturales de los últimos 50 años y convertirse a la par de Iván Vivas en sus máximos embajadores culturales, puedo asegurar sin temor a equivocarme que Martín Morales brilló con luz propia, pero también fue un sol para Tovar cuya fuente de luz y calor siempre estaban dispuestas para y por un Tovar donde la cultura sea su principal factor de desarrollo y el arte la mayor pasión. Aunque cueste creerlo, casi infartado, Martín pasó los dos días anteriores a su muerte revisando y corrigiendo una propuesta cultural para el Tovar que despunta en el horizonte: en libertad. Allí quedó su visión y experiencia de toda la vida, dos horas antes de morir me llamó para comentarme algunas anotaciones, correcciones y decirme que “me esperaba para almorzar”, la mesa nunca pudo ser servida. Esa preocupación representa su lado humano y su amor mayor después de Marina, sus hijos Martín Che y Valentina, nietas Camila, Isabela y Flavia Sofía: que era y seguirá siendo TOVAR.

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Concluyo con palabras, tomadas de su libro inédito Espacio de vida en el arte, donde quedó plasmada su vida, quehacer y recorrido por el mundo del arte, pero también los recuerdos de su adolescencia, cuando nos narra cómo en el rio Mocotíes con sus aguas frescas y transparentes, quedó: Un aliciente en nuestra infancia, construíamos pozos con árboles secos que estaban caídos en el monte, ramas y piedras donde nos bañábamos después de la escuela o los fines de semana, o bien la pesca con anzuelos o costales a la orilla de rio: voladores, anguilas o las exquisitas lauchas eran nuestra suerte en la pesca. (…) Los pozos de la coriana en Buscatera y los de Tacarica, donde nos bañábamos en las aguas frescas de la quebrada, nacientes de San Francisco, con un sancocho, pastelitos o una carterita de miche con naranjas, preparado por el señor Desiderio Guerrero su señora esposa Lastenia y sus hijos. Días maravillosos… lugares donde se concentraba las riquezas de los sonidos y murmullos del rio, el canto de las aves, la variedad de matices de las montañas, la luz del sol que filtra sus rayos entre la vegetación para descubrir lo oculto a la visión, y hacerla visible, son estos fenómenos sublimes de lugares imposibles de olvidar” Ese es el Tovar que Martín nos describe con su pluma y nos coloreo con su pincel.

O cuando presenta a don José Márquez, cuya Cruz quiso que estuviese en sitial de honor en su altar, como “…un ser humanitario y bondadoso, lo conocí a los 16 años de edad, esposo de mi madre, vino a buscarme a Canaguá, donde estaba con mi padre, para ir a conocer a mi madre Celsa, en una travesía  a lomo de mula por caminos llenos de vegetación, ríos, cascadas y hermosos paisajes de Guaimaral”

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A manera interpretativa señala. Las razones de escribir estos textos me han permitido describir y aclarar mi espacio de vida y por supuesto mi trajinar en el proceso y mundo del arte, en especial las artes visuales en Tovar a partir de 1969 de la mano del Maestro Elbano Méndez Osuna. Hoy puedo definir un espacio de un antes y un después del Maestro Osuna. Si… el arte es testimonio de la creación del ser humano… es acudir a los lugares de los recuerdo como herramienta en los procesos de las artes... son reflexiones que me permiten, hoy con mayor claridad, en un torbellino y pasión interior que siempre me ha acompañado”

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El Maestro Martín Morales nunca busco la fama, tampoco lo sedujo, prefirió pasar desapercibido con su sencillez y humildad que siempre serán su mejor carta de presentación; lo reconoceremos por su lado humano y su quehacer incansable. Su legado es inimaginable y su riqueza espiritual su mayor tesoro. Martin no nos deja, se queda entre quienes tuvimos la dicha de ser sus amigos y que sin darnos cuenta Martín se fue despidiendo, presentía su partida, a todos nos marcó de una u otra manera. Tardaran muchos años para que por las calles de Tovar canime nuevamente un artista como Martín Morales. ¡Poeta no te detengo más!, siga su camino hacia la inmortalidad. No puede morir quien deja su nombre plasmado en tantas obras que representan lo mejor de nuestro entorno. ¡Que viva Martín Morales!    

 

Néstor Abad Sánchez

Centro de Saberes de Tovar, mayo 30, 2026

centrodesaberestovar@gmail.com