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Por Fortunato José González Cruz

Por la Calle Real

La doble desgracia de Venezuela por Fortunato José González Cruz



Por la Calle Real

La doble desgracia de Venezuela por Fortunato José González Cruz

Un doble terremoto de gran magnitud y sus varias réplicas azotaron desde del pasado miércoles la zona en el norte de Venezuela según el Servicio Geológico de Estados Unidos, que han sido los sismos más destructivos en nuestra historia. La reacción de la gente y de los gobiernos extranjeros fue inmediata; tan bien el gobierno venezolano, pero en sentido contrario.

Como es natural, la reacción inmediata es entrar en pánico, calmarse y ayudar como se pueda, luego organizarse y colaborar con la gente; los empresarios y el gobierno. Todo el mundo sintió el dolor por semejante tragedia. El caso venezolano tiene un ingrediente que le duele a todo el mundo y le causa indignación porque el gobierno trató de impedir la ayuda de la gente y de los gobiernos, amigos y enemigos sin distinción.

El gobierno, sin distinción de jerarquía, trató de impedir la ayuda humanitaria que desde los primeros momentos llenó los centros de acopio y prohibió el reparto de los alimentos y los insumos hospitalarios, ignorando  de manera criminal la generosidad de la gente, pero no lo lograron, como es natural, más puede el amor y la generosidad que el odio y la maldad. Los militares y policías no se contentaron con causar daño, sino que se dedicaron a saquear, pero fueron repelidos con valentía de los voluntarios.

Quien suscribe es abogado y seguramente compartimos con muchos colegas en ejercer de inmediato las acciones penales y de reparación de los daños causados que sean necesario, como lo ejerceremos contra los fiscales, jueces y demás personas encargadas de hacer justicia.

El mundo nos mira con asombro por la generosidad de la gente, y con vergüenza y rabia por la conducta criminal del gobierno. Nadie espera la actuación del Tribunal Penal Internacional, ni de la ONU, ni de la OEA. Solo espera la ayuda de Dios y los cambios inmediatos en los órganos de administración de justicia y se proceda también de inmediato a organizarse para hacer las elecciones en el menor tiempo posible.