Mérida, Septiembre Martes 22, 2026, 07:52 am
“La
realpolitik no se mueve en un futuro incierto, sino en el campo de visión del
presente. No considera que su tarea consista en la realización de ideales, sino
en la consecución de fines concretos”
Ludwig
von Rochau, quien acuñó el término en 1853
Con la “política” venezolana ahora en concubinato con la doctrina capitalista de “Donroe” lo impensable es posible y lo permisible se convirtió en rutina. Ya nada asombra. Se impone el cinismo más puro.
Delcy Rodríguez está cumpliendo su sueño dorado de pavonearse por las calles de Nueva York como si fuese una vedette en busca de luces y acción, mientras su ídolo trumpiano (ver: https://fronteradigital.com.ve/entrada/68744) la espera con alfombra roja en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la reunión diplomática que seguramente marcará un punto de inflexión estratégico en las relaciones entre Caracas y Washington. Atrás quedó la retórica incendiaria de descredito al catire, el olor a azufre y el tan cacareado slogan “para el imperialismo yanqui ni una gota de petróleo”… ¡se lo entregaron todo! Ahora en posición de lacayos el saludo es Ud. manda Mr. Trump y nosotros obedecemos. ¿Quién se iba a imaginar tan triste final? El “vengan por mí, cobardes” devino en voy hacía ti.
La realpolitik moderna se impone con un pragmatismo sin ideologías, desdibujando los límites entre la confrontación y la negociación que por encima de acalorados debates termina en la conveniencia del momento, con acuerdos energéticos entre países de sistemas opuestos. Aquí no valen las doctrinas, la ética ni la moral. Prevalecen los ideales abstractos ante el “deber ser” con tal de asegurar la supervivencia y la influencia de sus protagonistas a la hora de tomar decisiones. No obstante, dicho por el mismísimo Henry Kissinger, icono de la realpolitik exterior estadunidense del siglo XX: “Los estados no tienen amigos eternos, tienen intereses eternos”
Para algunos analistas esta audiencia en plena Asamblea 81ª. representa una muestra de la geopolítica del descaro donde los intereses energéticos importan más que la estabilidad de la región y del mundo, aquí el único interés es garantizar petróleo barato para los EEUU y que el gobierno venezolano sienta cierta legitimidad internacional a la par que por los favores recibidos “Donroe” siga eliminando las restricciones o sanciones comerciales. Estamos ante la presencia de una doble agenda que más allá del formal apretón de manos y recibimiento lo que procede son los acuerdos a puerta cerrada. Sin embargo, no debemos descartar que ante la presión del Congreso y del pueblo, en la trastienda de la negociación este presente el regreso de María Corina Machado, que sería lo más lógico.
Este pavoneo de Delcy por Nueva York nos deja como
lección que en la actualidad las alianzas no se construyen con la afinidad
ideológica, sino sobre la conveniencia estratégica del momento y ante un Trump
que se cree el Alejandro Magno del siglo XXI,
lo que nos espera a los venezolanos no es más que una larga espera,
mientras concesiones van y vienen. Venezuela no cuenta, lo que vale es el
expolio de su riqueza.
Néstor Abad Sánchez
La
Abadía, septiembre 21, 2026