Mérida, Enero Domingo 25, 2026, 09:30 am
La líder opositora María Corina Machado desplaza ampliamente a la presidenta interina Delcy Rodríguez en diversas encuestas de alcance nacional e internacional, en un escenario político sacudido luego de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero, un episodio que profundizó el debilitamiento del chavismo.
Los estudios describen un escenario en el que Machado mantiene una amplia ventaja sobre el resto de las figuras políticas, tanto frente a dirigentes que se identifican como oposición como a quienes aún forman parte de la estructura de poder que gobierna en Venezuela. Según la encuesta Latam-Wide de AtlasIntel, 38,2% de los venezolanos votaría por ella si las presidenciales se realizaran ahora, y apenas 8,7% respaldaría a Rodríguez.
La consultora Meganálisis presentó un estudio con cifras más marcadas: 78,3 % de los encuestados elegiría a Machado, mientras que 3,1% preferiría votar por Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, y solo 0,5 % mantendría su confianza en Rodríguez.
Incluso el respaldo hacia Edmundo González Urrutia, quien ganó las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, se desplomaría a 1,2%, según Meganálisis, en un escenario en el que la Nobel de la Paz pudiese postularse en total libertad a una contienda presidencial. Sobre el mandatario electo, AtlasIntel indica que 43,4% de la población encuestada dentro de Venezuela tiene una imagen positiva hacia él.
“El liderazgo de María Corina Machado es muy sólido, eso no se puede negar”, afirmó a El Nacional la consultora política Carmen Beatriz Fernández, quien recordó que la opositora arrasó en las primarias de 2023 —con alrededor de 1.500.000 votos, más de 90% del total— y posteriormente transfirió su apoyo a González ante la imposibilidad de postularse debido a las maniobras judiciales del régimen.
“A partir de allí, quedó muy claro que ella consolidó el liderazgo de una manera tan consensuada y tan masiva como no se había visto en Venezuela. De hecho, no se había visto ese nivel de consenso alrededor de un liderazgo, ni con Hugo Chávez ni con Carlos Andrés Pérez. Ese punto es clave”, afirmó.
El politólogo Walter Molina Galdi, especialista en procesos electorales, también destacó que Machado se mantiene como la principal líder de Venezuela, a pesar del tiempo en el que estuvo en la clandestinidad, de los cambios en el escenario político y de su salida del país. En su opinión, la confianza se explica por la coherencia de su discurso y por el movimiento social que lidera desde hace años.
“En Venezuela surgió hace al menos tres años un movimiento social que trasciende lo político y María Corina representa ese movimiento. Es la cabeza de ese movimiento y lo sigue siendo hoy. Porque además hemos tenido avances grandísimos, que han ocurrido en gran medida porque María Corina es la líder de este proceso. La gente lo ve así y sabe que hemos tenido avances”, dijo.
En contraste, calificó como “puntual y accidental” el liderazgo de Edmundo González, a quien reconoció como una figura validada por el voto popular —obtuvo 7.443.584 votos según las actas resguardadas por la oposición democrática—, pero surgida en un contexto excepcional debido a la imposibilidad de que Machado se postulara.
Fernández observó asimismo que las encuestas reflejan una brecha significativa entre Machado y el resto de los liderazgos políticos, al punto de que ya no resultan comparables. Dentro de la propia oposición, como muestran los análisis de AtlasIntel, figuras que en el pasado movilizaron a millones de venezolanos hoy registran niveles de aceptación dramáticamente menores.
Juan Guaidó, expresidente interino y quien no logró concretar la transición hacia la democracia en 2019, concentra poco más de 20% de respaldo, mientras que Henrique Capriles, el excandidato presidencial que enfrentó a Hugo Chávez y al propio Nicolás Maduro, cuenta con una valoración positiva de 15,3%. En un escenario más desfavorable, Leopoldo López alcanza 12,3% de aprobación.
Otras figuras del chavismo como Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela; Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, superan apenas el 10% de imagen positiva dentro del país, de acuerdo con la firma encuestadora de origen brasileña.
En cuanto al resto de los dirigentes de la llamada oposición moderada, el politólogo destacó que ni siquiera pueden competir contra el liderazgo de Machado. “Algunos son igual o más aborrecidos que miembros del chavismo. Otros simple y llanamente no tienen la posibilidad de competir ese liderazgo que representa el deseo de una sociedad venezolana que quiere ser libre”, indicó.
La marcada desventaja del chavismo es una de las razones por las que Carmen Beatriz Fernández considera difícil la convocatoria de elecciones a corto plazo. Según su análisis, los Rodríguez estarían apostando a que una posible mejora económica —impulsada por los acuerdos con el gobierno estadounidense de Donald Trump— genere un cambio en la percepción ciudadana y fortalezca su legitimidad política.
Así, antes de enfrentarse a un escenario electoral adverso, los hermanos intentarían que los indicadores económicos y la expectativa de recuperación les permitan mejorar su posición y consolidar un liderazgo que está muy por detrás del de Machado.
Carmen Beatriz Fernández destacó en su análisis que otro de los datos más llamativos de la encuesta de AtlasIntel es el alto nivel de personas en Venezuela que prefirieron no expresar una opinión. Explicó que se trata de un estudio “interesantísimo” porque mide la opinión dentro del país, entre venezolanos en el exterior y compara percepciones en distintos países de la región.
Entonces, señaló que a nivel interamericano, el promedio de respuestas “no sabe/no contesta” se ubica alrededor de 6%, mientras que en Venezuela ese porcentaje se eleva de forma significativa hasta 28%, el más alto entre los países evaluados. Para Fernández, esta diferencia es un indicador claro de la “espiral del silencio”.
Por ejemplo, ante la pregunta ¿Aprueba o desaprueba la operación militar estadounidense que arrestó a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, por cargos relacionados con el narcotráfico?, 27,9% de los venezolanos que residen en el país respondió “no sé”, un porcentaje significativamente mayor que el observado entre la diáspora venezolana, donde solo 2,9% expresó no saber cómo responder.
En otra interrogante, Venezuela destaca como el país con mayor nivel de incertidumbre frente a la operación militar de Estados Unidos que arrestó a Maduro por cargos de narcotráfico. Mientras en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe el porcentaje de “no sabe” se mantuvo en niveles bajos, en Venezuela 28% de los consultados evitó fijar posición.
El patrón se repite en otras preguntas sensibles, como la percepción de si Venezuela es una democracia o una dictadura (32,4%); si las presidenciales del 28 de julio fueron robadas o se realizaron de manera libre y justa (31,1%); y si el país estaría mejor con o sin Nicolás Maduro en el poder (39,8%).
“Eso te habla de una sociedad donde expresar libremente tu opinión puede acarrearte problemas”, afirmó la consultora política.
Walter Molina opinó que la gran mayoría de los venezolanos veía el apoyo externo como la única vía para destrancar el juego político en el país y recalcó que la intervención del gobierno de Donald Trump para capturar a Maduro fue “muy puntual”.
“Ahora mismo no hay botas militares estadounidenses en Venezuela, de modo que no podemos hablar de una invasión o algo por el estilo. Hubo una intervención, una acción militar para llevarse a un narcotirano, a un criminal que, desde el punto de vista real, más allá de que tenía el poder de facto, no era un presidente de Venezuela”, dijo.
“La gran mayoría de los venezolanos estaba completamente de acuerdo con que se hiciera lo que se tenía que hacer para sacarlo del poder que estaba usurpando. Cada vez que se les preguntaba a los venezolanos afuera lo decían con claridad, incluso muchos dentro lo decían también, con todo lo que ello significaba. Por supuesto que el miedo hace que algunos prefieran no responder o decir que están en contra, pero no era realmente lo que pensaban”, aseguró.
Para el politólogo, la captura de Maduro y de su esposa Cilia Flores supone un alivio, aunque reconoció que “todavía falta muchísimo” para desmantelar por completo las estructuras de poder del chavismo.
“Por primera vez en mucho tiempo vimos que la justicia existe”, expresó.
Tanto Fernández como Molina consideran que Venezuela ya atraviesa un proceso de transición, pero mantienen ciertas reservas. Para la analista, no se sabe si ese camino derivará en una democracia plena o en un régimen autocrático con mayor apertura económica, similar al modelo de Singapur.
“El escenario Singapur es apertura en lo económico, pero autocracia en lo político. Ahora, ¿cuál es el escenario deseable y al que apunta claramente la sociedad venezolana? La sociedad venezolana tiene una gigantesca hambre de democracia y cree que esto no se resuelve sino con elecciones. Es el escenario más deseable y al que debe apuntar la sociedad haciendo acopio de sus mejores reservas morales y de su mejor reservorio de cultura democrática”, expresó Fernández.
La encuesta realizada por The Economist indica que cerca de 7 de cada 10 venezolanos apoyan la convocatoria de una nueva elección presidencial. Asimismo, aproximadamente 70% considera que los comicios deberían celebrarse en un plazo de 6 meses o menos, mientras que un poco más de 20% opina que deberían llevarse a cabo entre 6 y 12 meses.
“Ese sería un escenario deseable que está limitado por las cosas de las que hemos hablado antes. Particularmente creo que lo que trajo a Venezuela a esta situación, y la situación de violencia que vivimos con la extracción de Maduro, es básicamente una situación de violencia a la que el propio Maduro invitó tras el enorme fraude electoral del 28 de julio”, señaló Fernández.
“Cuando le cierras las puertas a la democracia como fórmula para lograr acuerdos políticos en sociedades en conflicto, lo que estás haciendo es abriéndole las puertas a la violencia. Creo que el 29 de julio en Venezuela, Maduro y el régimen básicamente hicieron una declaración de invitación a la violencia, creyendo que ellos tenían el monopolio de la violencia. Resultó que tenían el monopolio interno, pero no de la violencia internacional”, añadió.
La politóloga indicó que la “favorabilidad” que expresan los países latinoamericanos en la encuesta de Atlas/Intel sobre el 3 de enero es una muestra de eso: “Maduro fue quien invitó a la violencia y no podía tener otro desenlace sino ese”.
“Así como lo que nos trajo hasta aquí fue el fraude electoral del 28 de julio, esto no se resuelve sino con una elección libre, justa y limpia. Ese debería ser el escenario al que apunte la sociedad en consenso mayoritario”, enfatizó la analista.
Walter Molina hizo énfasis en que no se puede asegurar que la transición que comenzó el 3 de enero terminará en democracia.
“Hay elementos que permiten entender que hay ciertas aperturas, sobre todo en lo que tiene que ver con el petróleo, con la Ley de Hidrocarburos y algunos cambios dentro del sistema económico en Venezuela, tuteladas casi por completo por Estados Unidos, pero todavía no se puede hablar estrictamente de una transición clara hacia la democracia”, advirtió.
Recordó asimismo que hace casi dos semanas se anunciaron excarcelaciones de presos políticos, pero, en la práctica, ese anuncio no se ha traducido en liberaciones reales.
“Hasta que no se han liberados todos y, fundamentalmente, hasta que no sea desmontado el aparato de terror, el terrorismo de Estado, no se puede hablar de una transición a la democracia, que además debe tener un cronograma claro que concluya en elecciones libres y reales”, planteó.
Molina aseguró que en estos momentos el mayor enemigo de los venezolanos es el tiempo y por eso expresó que la ciudadanía tiene que mantenerse activa interna y externamente. Consideró que el sistema chavista no es diferente si está Maduro o Delcy Rodríguez.
“En el caso ahora del ‘rodrigato’, si se le puede llamar así, entendió que tiene que estar arrodillado ante Estados Unidos, pero en Estados Unidos hay una democracia y en tres años se va a ir Trump y ellos apuestan a eso, a estar durante todo este tiempo arrodillados para sobrevivir y quedarse en el poder”, manifestó Molina.
“María Corina Machado lo ha dicho así en su visita a la OEA, justamente, que es tiempo de actuar, la comunidad internacional y los propios venezolanos, para que esto sea lo más ordenado y pronto posible. Que haya un cronograma electoral claro y una liberación masiva real de todos los presos políticos, y así hablar de una transición a la democracia”, señaló.
Se entiende, dijo el politólogo, que eso no ocurrirá de manera inmediata, pero afirmó que se deben fijar plazos concretos para que no se trate de la reautocratización de un sistema tiránico y barbárico. “Y no va a cambiar salvo que lo presionemos nosotros y lo presione Estados Unidos”, alertó.
Carmen Beatriz Fernández aclaró que las encuestas, aunque son instrumentos importantes para medir la opinión pública y la intención de voto, son de alcance limitado en un contexto carente de condiciones democráticas como el de Venezuela. /EL NACIONAL