Mérida, Mayo Sábado 30, 2026, 11:44 am
ROSARIO PÉREZ
Diario ABC de Madrid
Fotos: Plaza 1
¿Querían ver ustedes a «Exiliado»? Pues cerca de
las nueve y media apareció aquella mole de 715 kilos. Desterrado se quedó en el
corral de los sobreros, pero había generado runrún desde el sorteo por su
tonelaje. Aquella montaña de carne, a contraestilo de las hechuras del toro
bravo, no traía aroma de laureles. Acusó su romana y no le sobró el fuelle:
tercer pañuelo verde. Ya habían salido los dos sobreros anunciados en el
programa y la gente se preguntaba qué aparecería por chiqueros. Pues uno de
Torrealta al que las fuerzas tampoco lo acompañaban. Y eso que Pilar Prado
había lidiado antes a «Curioso», un sobrero que regaló las más rítmicas
embestidas y con el que la magia de Talavante alivió, pero no salvó (la tarde
no la salvaba ni Belmonte resucitado) el tostón. De soberano sopor. Ni buena ni
mala, ni mala ni buena, fue la corrida de Garcigrande, que navegó entre dos
aguas: las del querer y las del apenas poder. Una escalera, presentida ya desde
que hubo que reconocer una docena de toros para que se aprobasen siete. Qué ojo
el de los veterinarios. ¡Vaya tardecita! Insufrible y con una largura que nunca
acababa. ¿Allí nadie había quedado para cenar?
La santa afición aguantó en la piedra, aunque el
sol abrasador y el alcohol del viernes hiciesen sus estragos: menuda bronca se
formó en la grada del 7. Y fue en ese tendido donde se protestó la oreja de
Talavante, una oreja ganada con listeza y redondez al de Torrealta. Al
extremeño no le había agradado nada de nada el voluminoso quinto, con una
alzada descomunal, pero estrechito de sienes. Renqueaba de los cuartos
traseros, aunque elevó hasta derribar al caballo de picar. Alejandro se hizo
cargo de la lidia y no paró hasta que tiró a «Frailón»: sólo le faltó extender
el capote como una toalla de playa para que el garcigrande perdiera las manos.
Objetivo conseguido: moquero verde. El gesto de Justo Hernández en el callejón
hablaba por sí solo: si al torero no le gustó el toro, al ganadero -que es un
ganadero genial- no le gustó que el torero hiciera lo imposible para
devolverlo.
A las nueve asomaba el quinto bis alargando una
tarde soporífera. Como consuelo quedaba el encuentro entre Talavante y «Curioso»,
un serio tacazo. Echaba las manos por delante el de Torrealta, de contado
poder, aunque su aire era muy bueno, con ritmo y calidad. De rodillas se postró
el pacense en la apertura, con un pendular en el umbral de esa Puerta Grande
que ya ha cruzado en siete ocasiones. Qué mérito remontar un festejo que pesaba
como el Menhir de Kerloas. Por ambas manos dio templada fiesta a «Curioso».
Inspirado, creyéndoselo y calando en los mojados tendidos. No por la lluvia,
sino por el sudor que recorría las pieles. Una bendición su original obra, con
encaje y sabor. Para acabar metido entre los pitones en reunidas luquecinas -en
todas las direcciones-, muy aplomado y sereno. Despacito, aguantando los
parones del nobilísimo torrealta, con el que puso expresión. Sonaron palmas de
tango de aquellos que temían la oreja antes de que la figura de Badajoz se
perfilase para matar. De una estocada lo tumbó y paseó feliz su trofeo.
Buena imagen de Morenito de Aranda, siempre
pendiente de la lidia y con decidida actitud. A la puerta de chiqueros se fue a
recibir al que abría plaza, astifinísimo y despegado de tierra. Poco se pareció
este «Orgulloso» al mítico «Orgullito» indultado en Sevilla por El Juli.
Colosal la estocada del burgalés, de las candidatas a premio. Saludó una
ovación, como en el cuarto, brindado a un niño partidario. Escarbaba el toro,
con su fondo humillador, al que le extrajo su contenido con honestidad en
series de dominio y desmayo. Rara había sido la pelea en varas de este «Naviero»,
con el cuello girado y el pitón bajo el peto. Vaya tela con el presidente:
inoportuno segundo aviso cuando el animal doblaba las manos.
Decepción general cuando Pablo Aguado corrió turno
en el segundo -estaban locos por ver a «Exiliado»- y salió «Visitante», con el
que anduvo acompasado a la verónica y galleando con gracia y sevillanía por
chicuelinas. Si el titular no estaba sobrado de fortaleza, el que iba a ser
sexto tampoco. Tanta calidad portaba como falta de vida. Las caricias y la
estética del sevillano no bastaron para aupar aquello; para colmo, traía otra
vez el acero desafilado. Echaron para atrás el de los 715 kilos y acabó la interminable
corrida con un torrealta que no dijo nada; la feliz noticia fue que sí lo cazó.
Ni el mágico recuerdo de Talavante salvaba la tarde.
FICHA
DEL FESTEJO
Monumental
de las Ventas. Viernes, 29 de mayo de 2026. Decimonovena corrida. Cartel de 'No
hay billetes'.
Toros de
Garcigrande, incluido el sobrero (lidiado en sexto lugar) y Torrealta (5º bis y
6º bis), desiguales de presencia, faltos de casta y empuje en general.
Morenito
de Aranda, de azul rey y oro: gran estocada (saludos); estocada tendida
(saludos tras dos avisos).
Alejandro
Talavante, de grana y oro: pinchazo, media atravesada y descabello (silencio);
estocada pelín contraria (oreja tras aviso).
Pablo
Aguado, de teja y oro: tres pinchazos y estocada (silencio); estocada algo
atravesada y descabello (silencio).