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Por Alberto Jiménez Ure

La transición política en Venezuela es todavía un falso positivo por Alberto Jiménez Ure



La transición política en Venezuela es todavía un falso positivo por Alberto Jiménez Ure

Lo que oficialmente Estados Unidos divulgó como Absolute Resolve no fue un suceso calificable como parte de guerra, sino el anuncio mundial de su intención, mediante actos vandálicos de las principales riquezas de la Nación Venezolana capitaneadas por un ogro misántropo y sus secuaces presuntamente bolivarianos. Indiscutible que millones de seres vejados durante casi 30 años por una casta al mando, envalentonada contra detractores indefensos, creyó que la intervención e inicio de lo que llaman proceso transicional hacia la democracia mejoraría sus condiciones de vida.

La estafa comenzó a visualizarse pocas semanas después de la operación Resolución Absoluta. Los jerarcas norteamericanos mostraron desinterés por la restitución de la legitimidad y la recuperación económica de una nación inmersa en la miseria y la devastación infraestructural. El engaño se consuma, por cierto, tras mantener censurados y bajo bloqueos digitales a medios de comunicación incorruptibles frente a laboratorios mediáticos de un sistema que no es sino organización de corte nazi fascista cuya sostenibilidad se fundamenta en la iniquidad.

El Nacional, por ejemplo, que recién cumplió 83 años de fundación, permanece expropiado luego de haber sido injusta y bárbaramente criminado por la satrapía innombrable que pareciera celebrar el timo y expoliación sistemática junto con los adventicios albaceas de nuestros tesoros.

Con los inmensos recursos ajenos que administra y tecnologías de industria imperial bélica, los hostiles de Estados Unidos que nos sodomizan ya deberían perceptible e ininterrumpidamente subsanar nuestras penurias. Mirar la dolosa devaluación del bolívar, el pauperismo de nuestro servicio eléctrico, falta de insumos médicos, desasistencia sanitaria, la fallida distribución hídrica y nuestros míseros salarios o pensiones. Ofende al gentilicio venezolano que los albaceas tuercen la verdad, publiciten danzas y alegrías inexistentes.

Los venezolanos no merecíamos ser fustigados tan prolongada y severamente por sujetos que, al cabo, exhibirían una cobardía infinita ante las tropas del Imperio norteamericano. No fui, soy ni seré jamás un activista político, pero he necesitado ejercer mi legítimo derecho a expresarme. Nunca he sentido empatía por el poder de mando, no me ha obsedido la figuración política. No aspiré convertirme en un joven acaudalado ni anciano con riquezas de dudosa procedencia. Ni siquiera tengo una bicicleta para movilizarme. He detestado la https://dle.rae.es/cleptocracia y sus profesos. Propugno el librepensamiento y existencia digna que no tiene parentescos con el sufrimiento físico, sicológico ni las penurias financieras inducidas por gobernantes crueles y corruptos. 

Nadie tiene por qué aceptar que destructores de una república exijan negociar transiciones políticas a favor de la restitución del Estado de Justicia y Derecho. Ningún burócrata que, gozoso y arrogante, haya esquilmado durante décadas tiene autoridad moral para poner puntos sobre íes en materia de libertades porque el humanismo no reside en brazaletes ni tobilleras de control. La libertad no es tabú de carceleros ni colectivos agavillados para cometer toda clase de atrocidades.

La liberación de los venezolanos con propuestas transicionales hacia una democracia que nunca debimos perder quienes somos mandantes con mandatos, mujeres y hombres de buena fe, no es propiedad privada de individuos que dilapidan el erario sin tregua malográndonos con métodos tortuosos. Nuestro destino no tiene por qué ser el antojo infame de los goebbelsianos, bestias hartazgo en situación de impunidad protegida por ultrajadores de la soberanía nacional. Venezuela necesita una generación de relevo que nos repare. No de hipócritas y secretos conciliábulos. La intimidación maquillada es insostenible, el robo y saqueo en cohecho repudiable. La inoculación masiva del bacilo Joseph Göbbels debe cesar inmediatamente.

No imaginó el recordado genio de la maldad y manipulación mediática que sus ideas no perderían vigencia luego de casi una centuria. Göbbels y Maquiavelo son las columnas anti sísmicas de una edificación llamada gobierno. Moriré persuadido de su futura extinción.

albertjure2009@gmail.com