¿Urge Siemens y General Electric? "La recuperación hidroeléctrica sin parque térmico no blindará a Venezuela ante la amenaza de El Niño" por Jorge Pérez.
El reciente acuerdo suscrito con IMPSA para la rehabilitación de unidades en las centrales hidroeléctricas de Macagua y la continuidad técnica en Tocoma representa un paso comprensible y necesario en el mediano y largo plazo. La incorporación de 160 MW en 90 días y la meta de 672 MW en dos años mediante turbinas de alto rendimiento técnico envían una señal de movimiento operativo indiscutiblemente imperativo. Sin embargo, en el análisis de sistemas de potencia y gestión de riesgos, la capacidad instalada no es sinónimo de resiliencia si la matriz energética carece de diversificación geográfica y tecnológica.
Mientras se anuncian estos contratos, los modelos hidrometeorológicos internacionales advierten la formación y consolidación del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS). La paradoja técnica es evidente: estamos acelerando la inversión donde se genera electricidad con el agua, en vísperas de un ciclo pronosticado de sequía.
La pérdida del equilibrio hidro-térmico:
Históricamente, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no fue concebido para depender ciegamente del régimen pluviométrico del Escudo Guayanés. La ingeniería venezolana estructuró un sistema robusto donde el Bajo Caroní cubría entre el 60% y el 65% del consumo base y que hoy dada la situación del SEN alcanza casi el 80% de la demanda estimada, mientras un parque térmico distribuido en el Centro y Occidente actuaba y debería actuar como el colchón de seguridad.
Ese parque térmico cumplía tres funciones que ninguna turbina en el Caroní puede ejecutar:
* Preservar el embalse de Guri: Generar con gas y combustibles líquidos en el centro-occidente para permitir el ahorro de agua durante los meses de estiaje severo.
* Descongestionar el Sistema Troncal de Transmisión: Evitar someter a las líneas de 765 kV y 400 kV a transferencias que operan al límite de estabilidad estática y dinámica.
* Soporte de voltaje y potencia reactiva en los centros de consumo: Garantizar calidad de servicio en los nodos terminales sin inducir caídas de tensión generalizadas.
Hoy, con una disponibilidad térmica regional reducida, la totalidad del peso operativo recae sobre el Bajo Caroní. Si bien los niveles actuales de los embalses muestran cotas operativas aceptables gracias a los ciclos hidrológicos previos, la gestión eléctrica prudente no se mide por la fotografía del presente, sino por la capacidad de respuesta ante el escenario adverso que se avecina.
La sequía no se evita; la exposición sí se gestiona:
No podemos impedir que el evento ENOS impacte la cuenca del Caroní, pero la ingeniería y la alta gerencia que está hoy día al frente del sector y el sistema eléctrico, tienen la obligación de responder cinco preguntas críticas:
• ¿Dónde estamos expuestos?
• ¿Qué procesos y nodos de transmisión son vulnerables?
• ¿Cuánto capital y continuidad productiva están en riesgo?
• ¿Qué impactos operativos podemos anticipar?
• ¿Qué decisiones técnicas deben tomarse hoy?
Apostar exclusivamente a la recuperación hidroeléctrica en el oriente del país frente a un ciclo seco inminente deja al sistema expuesto a prolongar y extender incluso los racionamientos severos e interrupciones forzadas en los extremos de la red (Zulia, Los Andes, Centro-Occidente).
La urgencia de concretar con Siemens y General Electric:
Así como el acuerdo con IMPSA logró pasar del papel a la firma formal de contratos, es imperativo que las cartas de intención suscritas con los fabricantes originales de equipo (OEM), específicamente Siemens Energy y General Electric (GE Vernova), se materialicen de inmediato en contratos de ejecución directa y procura mayor.
La realidad operativa del parque térmico venezolano impone una estricta dependencia tecnológica de estos dos fabricantes globales:
• Tecnología Siemens (SGT/V-Series): Es el corazón electromecánico de plantas estratégicas como Termozulia en el occidente, Termocarabobo, la planta de cogeneración Pedro Camejo en Carabobo, y el complejo Josefa Camejo en la península de Paraguaná (Falcón), además de unidades aeroderivadas e industriales en el centro del país.
• Tecnología General Electric (Frame 7EA, 7FA, LM6000): Domina nodos críticos en el centro y oriente, incluyendo unidades en Planta Centro, Termocentro (El Sitio / India Urquía), Planta Guarenas y el parque térmico de Guayana.
La rehabilitación confiable de turbinas de gas y ciclos combinados no admite improvisaciones con repuestos no homologados o ingeniería inversa de terceros. Se requiere el soporte directo de Siemens y GE para:
• El suministro de partes calientes certificadas (hot gas path components) e inspecciones mayores de rotores.
• La actualización de los sistemas de instrumentación y control digital (como Teleperm/SPPA-T3000 de Siemens y Mark VI/VIe de GE).
• El reacondicionamiento de los sistemas de inyección de gas/combustible dual para asegurar flexibilidad operativa.
Plan de Choque Térmico Recuperable YA!!
La recuperación de Tocoma y Macagua debe ejecutarse, pero no puede constituir la única estrategia. En paralelo, y con carácter de emergencia preventiva, el país requiere lo más pronto posible lo siguiente:
• Firmar y ejecutar los contratos de servicio y procura con Siemens y GE: Enfocados exclusivamente en las unidades térmicas de corto plazo de recuperación en Termozulia, Termocarabobo, Pedro Camejo y Josefa Camejo que sean verdaderamente recuperables y no las unidades que son "sacos rotos" dónde se pierden las inversiones sin sincronizar las unidades.
• Aseguramiento del suministro de gas natural: Coordinar con PDVSA el direccionamiento de gas seco para desplazar el uso de combustibles líquidos costosos, logísticamente complejos y altamente demandantes en mantenimiento para las turbinas.
• Despliegue de generación distribuida y sistemas de almacenamiento BESS, que permitan Integrar almacenamiento por baterías en subestaciones críticas para regular frecuencia y mitigar fluctuaciones de carga mientras se estabilizan las unidades térmicas.
• Incorporar generación a partir de sistemas fotovoltaicos y almacenamiento de pequeña, mediana y gran escala en la región norcostera del país aprovechando el potencial de las radiaciones solares y considerando la pronta ejecución en este tipo de fuentes.
• Política de despacho conservador en el Caroní: Administrar las cotas de Guri bajo modelos probabilísticos de sequía plurianual, reservando volumen útil antes de que la hipotética hidrología deficitaria alcance niveles críticos.
Finalmente, podemos concluir que la resiliencia ya no es una reacción tardía ante la crisis si nuestro principal embalse en el peor de los casos llegase a tocar zonas de alarma; es la capacidad estratégica de anticipar el riesgo cuando aún se dispone de margen de maniobra y con todo y la prisa , aún se pueden tomar acciones.
Rehabilitar el Bajo Caroní con IMPSA es una obra necesaria para el futuro; concretar los contratos con Siemens y General Electric para reactivar el parque térmico del centro y occidente es la condición indispensable para sobrevivir al presente.