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Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas Memorables

Albenis Ramón Chirinos | Moruy, el bohemio ilustrado por Orlando Oberto Urbina



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Albenis Ramón Chirinos | Moruy, el bohemio ilustrado por Orlando Oberto Urbina

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A quienes atendieron su situación de salud: Juan Román y Freddy Terán.

Desde la raya, el carbón y el trazo hecho propaganda, mural y mensaje en la protesta; de eso estaba formado nuestro amigo Albenis Ramón Chirinos Chirinos. Él había venido desde la ciudad de Cabimas, estado Zulia, a realizar estudios de arquitectura en esta hermosa y atractiva ciudad como es Mérida. Llegó por los años 70 y el devenir político y militante como universitario lo llevó a establecerse entre montañas y protestas estudiantiles; nunca regresó a su tierra natal, Cabimas.

Su seudónimo de “Moruy” le vino por aquella película venezolana hecha sobre Paraguaná, protagonizada por los actores Orlando Urdaneta, Tito Aponte y Lourdes León, la cual estaba basada en la canción del cantor Alí Primera llamada “Canción mansa para un pueblo bravo” (1976) y dirigida por Giancarlo Carrer.

Este artista plástico, oriundo del estado Zulia, vino con el propósito de estudiar arquitectura en nuestra ilustre Universidad de Los Andes (ULA). Sin embargo, la efervescencia política estudiantil lo fue integrando como uno de sus muralistas y propagandistas, haciéndose ampliamente conocido en la comunidad universitaria y extrauniversitaria. Moruy se convirtió en un militante activo por la vida y por la esperanza de que en la lucha política se puede liberar al pueblo. Se integró al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el cual era un movimiento desprendido del brazo revolucionario de Acción Democrática (AD). Esta fue la única división ideológica de AD, porque las otras divisiones no marcaron esa línea frontal y clara ante las diferencias con Betancourt y otros destacados dirigentes de esa tolda política.

Moruy fue un hombre destacado en las artes visuales. Su talento dejó un aporte muy significativo en el dibujo y en la pintura, disciplinas en las que utilizó herramientas novedosas para el muralismo. Esto se incrementó por sus habilidades artísticas y por su activismo político en la creación de carteles y propaganda de alto valor estético, llenos de movimientos y trazos en los que participaba con un concepto totalmente novedoso que llamaba la atención del ciudadano común.

Albenis Ramón Chirinos, “Moruy”, se fue a México a prepararse y logró entrar en la escuela del gran muralista mexicano David Alfaro Siqueiros. Luego se marchó a Francia, donde realizó toda una travesía antes de regresar a la ciudad universitaria de Mérida. Allí puso en práctica sus conocimientos a través de la influencia de destacados intelectuales y artistas visuales de la región y del país.

También era llamado a hacer murales con su particular técnica del muralismo social, fuertemente influenciado por el entorno de Siqueiros. Este último sembró en Moruy esa sapiencia del color y los trazos con la que luego dio cátedra a las nuevas generaciones. Moruy sostenía que el arte debía estar expuesto a las distintas miradas del público y no encerrado en galerías ni en caballetes. Debía convertirse, más bien, en una herramienta de comunicación popular y de denuncia en las calles y universidades, donde reside el pensamiento crítico.

Ese instrumento estético de lucha, sumado a su experiencia y conocimientos vanguardistas, le proporcionó un gran saber para ponerlo al servicio de la causa estudiantil y política. De este modo, revolucionó la propaganda política tradicional —que no pasaba del panfleto, los mamotretos y el mal grafiti— al imponer que los mensajes debían tener colores agradables y valor estético. Era, en esencia, una escuela de diseño informal muy distinta a lo que los diseñadores locales habían aprendido.

Moruy se relacionó estrechamente con la arquitectura. Aunque no culminó la carrera, reconocía haber obtenido las herramientas necesarias para emprender y comprender sus formas gracias al conocimiento adquirido en México y Europa. Allí estrechó la unión entre el diseño del espacio urbano y las artes plásticas, influyendo en la manera en que se pensaba la intervención cultural en la Mérida de aquellos años de 1970 y 1980.

Nuestro amigo Moruy era un personaje bohemio e ilustrado de las artes, que conectó su estilo único y lo llevó a las barriadas de Mérida y del país. Su obra tenía un carácter efímero, callejero y de protesta social; algunos murales que no han sido borrados aún quedan en los pasillos, fachadas y muros de los núcleos de la Universidad de Los Andes. Nació en Cabimas un 2 de octubre de 1947 y falleció en Mérida el 2 de septiembre de 2026.