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Por Jorge Pérez

Venezuela sí tiene solución: La reconstrucción eléctrica es posible y sabemos la ruta por Jorge Pérez



Venezuela sí tiene solución: La reconstrucción eléctrica es posible y sabemos la ruta por Jorge Pérez

En estos últimos 3 meses, la crisis eléctrica venezolana ha alcanzado un punto de inflexión extremadamente crítico.

 

Lo que durante años comenzó como racionamientos severos en regiones apartadas del país, hoy golpea a toda Venezuela. Todos los estados sin excepción enfrentan interrupciones de 4 a 12 horas diarias, mientras Caracas —históricamente protegida de las fluctuaciones más graves— comienza también a experimentar la fragilidad de un sistema que opera al límite de su capacidad.

 

Millones de venezolanos viven hoy bajo la incertidumbre permanente: hogares sin electricidad, comercios paralizados, industrias detenidas, hospitales vulnerables y una población agotada emocionalmente por la oscuridad y la improvisación.

 

Pero incluso en medio de esta realidad, hay algo que debemos decir con absoluta responsabilidad técnica y moral: Venezuela sí tiene salida.

 

Y no lo decimos desde el voluntarismo político ni desde el optimismo vacío. Lo afirmamos porque existen experiencias exitosas en el mundo de países cuyos sistemas eléctricos colapsaron en condiciones iguales o incluso peores que las nuestras… y lograron recuperarse en pocos años.

 

El espejo de Georgia: cuando un país se levanta desde las cenizas eléctricas

 

Uno de los casos más emblemáticos es el de Georgia. A principios de los años 2000, Georgia era prácticamente un Estado fallido energético. Su sistema eléctrico estaba devastado tras la caída soviética: apagones crónicos, redes destruidas, corrupción institucional, colapso de generación y pérdida total de confianza ciudadana. La población apenas recibía pocas horas de servicio eléctrico al día.

 

Sin embargo, en menos de una década, Georgia logró una transformación extraordinaria y hoy no solo posee un sistema eléctrico moderno y estable, sino que incluso exporta energía a otros países de la región. La experiencia de Georgia demuestra que la recuperación eléctrica no ocurre en el vacío, comenzó después de la Revolución de las Rosas de 2003, cuando el país decidió enfrentar la corrupción, reconstruir sus instituciones y apostar por la profesionalización, la transparencia y la apertura al mundo.

 

Georgia entendió algo fundamental:  la recuperación del sistema eléctrico no era solamente un desafío técnico, sino también institucional y moral.

Su transformación se apoyó en pilares que Venezuela perfectamente puede replicar:

 

1. Gobernanza técnica y transparencia: Se desmontaron estructuras corruptas, se profesionalizó la gestión, se priorizó el mérito técnico sobre la política y se garantizó que cada dólar invertido fuese destinado verdaderamente a recuperar el sistema.

 

2. Modernización tecnológica acelerada: Se incorporaron sistemas modernos de protección, automatización y control capaces de detectar fallas y ejecutar maniobras de alivio de carga en milisegundos, evitando apagones nacionales y estabilizando progresivamente la red. La digitalización y modernización operativa permitieron recuperar confiabilidad rápidamente.

 

3. Seguridad jurídica e inversión: Georgia creó reglas claras, abrió espacios a la inversión privada, descentralizó parte de su sistema eléctrico y generó confianza suficiente para atraer nuevamente a empresas internacionales. Sin confianza institucional no hay recuperación eléctrica sostenible.

 

Venezuela tiene algo aún más poderoso: su gente

 

A diferencia de muchos países, Venezuela posee una enorme ventaja competitiva: El talento humano venezolano y no es que el de otros países sea menos. Nuestro país cuenta con miles de ingenieros, técnicos, operadores y especialistas que hoy trabajamos en algunos de los sistemas eléctricos más modernos del planeta. Nuestra diáspora energética acumula experiencia en:

•             mercados eléctricos,

•             energías renovables,

•             transmisión,

•             automatización,

•             hidroeléctricas,

•             generación termo e hidroeléctrica,

•             protección y control,

•             planificación energética y regulación.

 

Y dentro del país todavía permanece un grupo extraordinario de trabajadores y técnicos que, en condiciones extremadamente difíciles, continúan sosteniendo la operación del Sistema Eléctrico Nacional con todas las presiones interna y externas incluso de los cuerpos represivos del régimen. Ese capital humano será clave para la recuperación.

 

La Hoja de Ruta Estratégica para recuperar el SEN

 

Precisamente con esa visión nació la Red Internacional de Profesionales del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela (RIPSENV). Una iniciativa integrada actualmente por 258 profesionales y técnicos distribuidos en 59 ciudades de 20 países, articulando capacidades, conocimiento y experiencia para formular propuestas reales y ejecutables para el país.

 

Desde RIPSENV hemos venido estructurando la Hoja de Ruta Estratégica para la Recuperación y Modernización del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela, un instrumento técnico de políticas públicas concebido no solo para estabilizar el sistema, sino para transformarlo estructuralmente. Porque Venezuela no necesita más diagnósticos. Necesita soluciones.

 

Un plan agresivo, realista y ejecutable

 

Nuestra propuesta parte de un principio fundamental: Estabilizar primero, recuperar después y transformar definitivamente el sistema eléctrico venezolano.

 

Para ello planteamos acciones simultáneas en todos los eslabones del sistema.

 

1. Recuperación inmediata del sistema existente: La prioridad inicial es recuperar el corazón energético del país: El complejo hidroeléctrico del Bajo Caroni  (Guri, Caruachi y Macagua) históricamente han aportado más del 60% de la energía nacional y deben convertirse nuevamente en la columna vertebral del sistema. El plan contempla:

•             rehabilitación integral de unidades,

•             recuperación de turbinas,

•             mantenimiento mayor,

•             modernización de sistemas de control,

•             optimización del despacho y estabilidad operativa.

 

Porque la hidroelectricidad venezolana no es solamente un activo energético, Es un activo estratégico nacional.

 

2. Inyección acelerada de nueva generación: La recuperación no puede esperar años. Por eso proponemos inyectar megavatios priorizando el suroccidente del país conocido como la cola del sistema para equilibrar, aliviar la transmisión que hoy representa un cuello de botella y bajar lo mas posible la dependencia de la hidroelectricidad desde el primer año mediante:

•             generación térmica flexible a gas y dual fuel,

•             parques fotovoltaicos utility-scale, en zonas de mayor potencial solar,

•             generación distribuida modo isla para pueblos y ciudades, e industrial,

•             sistemas de almacenamiento energético (BESS).

 

Entre las acciones destacan:

•             Instalación de 1.000–1.500 MW térmicos rápidos ubicados estratégicamente en Centro, Occidente y Oriente.

•             Desarrollo de 600–800 MW solares en estados como Zulia, Falcón, Anzoátegui y Guárico donde no se afecte la producción agrícola y pecuaria.

•             Incentivos a la autogeneración industrial para sumar hasta 300 MW adicionales.

•             Sistemas de baterías en nodos críticos para soporte operativo y estabilidad.

 

Todo esto permitiría aliviar la presión sobre las turbinas del Bajo Caroní y reducir significativamente el riesgo de colapso sistémico.

 

3. Recuperación y fortalecimiento de transmisión. Durante años se ha ignorado uno de los mayores problemas estructurales del SEN: La transmisión.

 

No basta con generar electricidad, hay que poder transportarla de forma segura y confiable. Por ello proponemos:

•             rehabilitación urgente de redes en 765 kV, 400 kV y  todo el sistema troncal,

•             refuerzo de corredores críticos desde Guayana hacia el centro y occidente,

•             modernización de subestaciones,

•             reforzamiento de las estructuras, torres, bases de pavimento, corredores de paso,

•             actualización de sistemas de protección y control,

•             reducción de pérdidas técnicas y vulnerabilidades operativas.

La transmisión debe dejar de ser el gran cuello de botella del sistema.

 

4. Recuperación del parque termoeléctrico: El país posee una enorme capacidad termoeléctrica subutilizada. La propuesta contempla:

•             recuperación de plantas fuera de servicio, recuperando lo recuperable,

•             rehabilitación de ciclos combinados,

•             optimización de combustible, sincronizar con el proyecto ICOO

•             modernización de unidades estratégicas.

 

Esto permitirá incorporar generación firme y flexible indispensable para acompañar la recuperación económica.

 

5. Modernización del modelo eléctrico venezolano: La recuperación técnica debe venir acompañada de una transformación institucional profunda. Por ello trabajamos en un Anteproyecto de Marco Regulatorio para el Servicio y el Sistema Eléctrico, orientado a:

•             Impulsar el establecimiento de la nueva matriz energética 2027-2050,

•             modernizar el sector,

•             crear un mercado eléctrico mixto,

•             atraer inversiones,

•             garantizar seguridad jurídica,

•             permitir concesiones y asociaciones estratégicas APP,

•             separar funciones de generación, transmisión, distribución y comercialización,

•             crear un operador independiente del sistema,

•             impulsar transparencia y eficiencia.

“Sin reglas claras no habrá inversión sostenible.”

 

Electricidad para reconstruir el país

 

Este plan no busca únicamente resolver apagones, busca reconstruir Venezuela.

Un sistema eléctrico estable, robusto y confiable permitirá:

•             recuperar la industria petrolera,

•             aumentar producción y exportaciones,

•             generar divisas,

•             atraer inversiones,

•             crear empleo,

•             mejorar salarios,

•             aumentar el poder adquisitivo,

•             dinamizar el aparato productivo,

•             recuperar la calidad de vida de los venezolanos.

Porque la electricidad no es solamente infraestructura, es desarrollo, bienestar y futuro.

 

Democracia, ética y confianza

 

Nada de esto será posible sin:

•             democracia,

•             libertad,

•             separación de poderes,

•             seguridad jurídica,

•             transparencia,

•             ética y buen gobierno.

La recuperación eléctrica también requiere recuperar confianza institucional.

 

Venezuela volverá a iluminarse

 

Hoy muchos venezolanos sienten desesperanza, pero la historia demuestra que los países pueden levantarse incluso después de grandes colapsos: Georgia lo logró, Portugal lo logró, Perú lo logró y Venezuela también puede lograrlo.

 

Tenemos recursos naturales extraordinarios, Tenemos capacidad técnica, Tenemos talento humano, Tenemos experiencia y tenemos una visión clara de lo que debe hacerse.

 

Hay un programa. Venezuela Tierra de Gracias

Hay un plan.

Hay profesionales.

Hay voluntad.

Y hay un futuro brillante esperando por Venezuela.