Mérida, Mayo Miércoles 20, 2026, 08:31 pm
En estos últimos 3 meses, la crisis eléctrica venezolana ha alcanzado un punto de inflexión extremadamente crítico.
Lo que durante años comenzó como racionamientos severos en regiones
apartadas del país, hoy golpea a toda Venezuela. Todos los estados sin
excepción enfrentan interrupciones de 4 a 12 horas diarias, mientras Caracas
—históricamente protegida de las fluctuaciones más graves— comienza también a
experimentar la fragilidad de un sistema que opera al límite de su capacidad.
Millones de venezolanos viven hoy bajo la incertidumbre permanente:
hogares sin electricidad, comercios paralizados, industrias detenidas,
hospitales vulnerables y una población agotada emocionalmente por la oscuridad
y la improvisación.
Pero incluso en medio de esta realidad, hay algo que debemos decir con
absoluta responsabilidad técnica y moral: Venezuela sí tiene salida.
Y no lo decimos desde el voluntarismo político ni desde el optimismo
vacío. Lo afirmamos porque existen experiencias exitosas en el mundo de países
cuyos sistemas eléctricos colapsaron en condiciones iguales o incluso peores
que las nuestras… y lograron recuperarse en pocos años.
El espejo de Georgia: cuando un país se levanta desde las cenizas
eléctricas
Uno de los casos más emblemáticos es el de Georgia. A principios de los
años 2000, Georgia era prácticamente un Estado fallido energético. Su sistema
eléctrico estaba devastado tras la caída soviética: apagones crónicos, redes
destruidas, corrupción institucional, colapso de generación y pérdida total de
confianza ciudadana. La población apenas recibía pocas horas de servicio
eléctrico al día.
Sin embargo, en menos de una década, Georgia logró una transformación
extraordinaria y hoy no solo posee un sistema eléctrico moderno y estable, sino
que incluso exporta energía a otros países de la región. La experiencia de
Georgia demuestra que la recuperación eléctrica no ocurre en el vacío, comenzó
después de la Revolución de las Rosas de 2003, cuando el país decidió enfrentar
la corrupción, reconstruir sus instituciones y apostar por la
profesionalización, la transparencia y la apertura al mundo.
Georgia entendió algo fundamental:
la recuperación del sistema eléctrico no era solamente un desafío
técnico, sino también institucional y moral.
Su transformación se apoyó en pilares que Venezuela perfectamente puede
replicar:
1. Gobernanza técnica y transparencia: Se desmontaron estructuras
corruptas, se profesionalizó la gestión, se priorizó el mérito técnico sobre la
política y se garantizó que cada dólar invertido fuese destinado verdaderamente
a recuperar el sistema.
2. Modernización tecnológica acelerada: Se incorporaron sistemas modernos
de protección, automatización y control capaces de detectar fallas y ejecutar
maniobras de alivio de carga en milisegundos, evitando apagones nacionales y
estabilizando progresivamente la red. La digitalización y modernización
operativa permitieron recuperar confiabilidad rápidamente.
3. Seguridad jurídica e inversión: Georgia creó reglas claras, abrió
espacios a la inversión privada, descentralizó parte de su sistema eléctrico y
generó confianza suficiente para atraer nuevamente a empresas internacionales.
Sin confianza institucional no hay recuperación eléctrica sostenible.
Venezuela tiene algo aún más poderoso: su gente
A diferencia de muchos países, Venezuela posee una enorme ventaja
competitiva: El talento humano venezolano y no es que el de otros países sea
menos. Nuestro país cuenta con miles de ingenieros, técnicos, operadores y
especialistas que hoy trabajamos en algunos de los sistemas eléctricos más
modernos del planeta. Nuestra diáspora energética acumula experiencia en:
• mercados eléctricos,
• energías renovables,
• transmisión,
• automatización,
• hidroeléctricas,
• generación termo e
hidroeléctrica,
• protección y control,
• planificación
energética y regulación.
Y dentro del país todavía permanece un grupo extraordinario de
trabajadores y técnicos que, en condiciones extremadamente difíciles, continúan
sosteniendo la operación del Sistema Eléctrico Nacional con todas las presiones
interna y externas incluso de los cuerpos represivos del régimen. Ese capital
humano será clave para la recuperación.
La Hoja de Ruta Estratégica para recuperar el SEN
Precisamente con esa visión nació la Red Internacional de Profesionales
del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela (RIPSENV). Una iniciativa integrada
actualmente por 258 profesionales y técnicos distribuidos en 59 ciudades de 20
países, articulando capacidades, conocimiento y experiencia para formular
propuestas reales y ejecutables para el país.
Desde RIPSENV hemos venido estructurando la Hoja de Ruta Estratégica para
la Recuperación y Modernización del Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela, un
instrumento técnico de políticas públicas concebido no solo para estabilizar el
sistema, sino para transformarlo estructuralmente. Porque Venezuela no necesita
más diagnósticos. Necesita soluciones.
Un plan agresivo, realista y ejecutable
Nuestra propuesta parte de un principio fundamental: Estabilizar primero,
recuperar después y transformar definitivamente el sistema eléctrico
venezolano.
Para ello planteamos acciones simultáneas en todos los eslabones del
sistema.
1. Recuperación inmediata del sistema existente: La prioridad inicial es
recuperar el corazón energético del país: El complejo hidroeléctrico del Bajo
Caroni (Guri, Caruachi y Macagua)
históricamente han aportado más del 60% de la energía nacional y deben
convertirse nuevamente en la columna vertebral del sistema. El plan contempla:
• rehabilitación
integral de unidades,
• recuperación de
turbinas,
• mantenimiento mayor,
• modernización de
sistemas de control,
• optimización del
despacho y estabilidad operativa.
Porque la hidroelectricidad venezolana no es solamente un activo
energético, Es un activo estratégico nacional.
2. Inyección acelerada de nueva generación: La recuperación no puede
esperar años. Por eso proponemos inyectar megavatios priorizando el
suroccidente del país conocido como la cola del sistema para equilibrar,
aliviar la transmisión que hoy representa un cuello de botella y bajar lo mas
posible la dependencia de la hidroelectricidad desde el primer año mediante:
• generación térmica
flexible a gas y dual fuel,
• parques fotovoltaicos
utility-scale, en zonas de mayor potencial solar,
• generación distribuida
modo isla para pueblos y ciudades, e industrial,
• sistemas de
almacenamiento energético (BESS).
Entre las acciones destacan:
• Instalación de
1.000–1.500 MW térmicos rápidos ubicados estratégicamente en Centro, Occidente
y Oriente.
• Desarrollo de 600–800
MW solares en estados como Zulia, Falcón, Anzoátegui y Guárico donde no se
afecte la producción agrícola y pecuaria.
• Incentivos a la
autogeneración industrial para sumar hasta 300 MW adicionales.
• Sistemas de baterías
en nodos críticos para soporte operativo y estabilidad.
Todo esto permitiría aliviar la presión sobre las turbinas del Bajo
Caroní y reducir significativamente el riesgo de colapso sistémico.
3. Recuperación y fortalecimiento de transmisión. Durante años se ha
ignorado uno de los mayores problemas estructurales del SEN: La transmisión.
No basta con generar electricidad, hay que poder transportarla de forma
segura y confiable. Por ello proponemos:
• rehabilitación urgente
de redes en 765 kV, 400 kV y todo el
sistema troncal,
• refuerzo de corredores
críticos desde Guayana hacia el centro y occidente,
• modernización de
subestaciones,
• reforzamiento de las
estructuras, torres, bases de pavimento, corredores de paso,
• actualización de
sistemas de protección y control,
• reducción de pérdidas
técnicas y vulnerabilidades operativas.
La transmisión debe dejar de ser el gran cuello de botella del sistema.
4. Recuperación del parque termoeléctrico: El país posee una enorme
capacidad termoeléctrica subutilizada. La propuesta contempla:
• recuperación de
plantas fuera de servicio, recuperando lo recuperable,
• rehabilitación de
ciclos combinados,
• optimización de
combustible, sincronizar con el proyecto ICOO
• modernización de
unidades estratégicas.
Esto permitirá incorporar generación firme y flexible indispensable para
acompañar la recuperación económica.
5. Modernización del modelo eléctrico venezolano: La recuperación técnica
debe venir acompañada de una transformación institucional profunda. Por ello
trabajamos en un Anteproyecto de Marco Regulatorio para el Servicio y el
Sistema Eléctrico, orientado a:
• Impulsar el
establecimiento de la nueva matriz energética 2027-2050,
• modernizar el sector,
• crear un mercado
eléctrico mixto,
• atraer inversiones,
• garantizar seguridad
jurídica,
• permitir concesiones y
asociaciones estratégicas APP,
• separar funciones de
generación, transmisión, distribución y comercialización,
• crear un operador
independiente del sistema,
• impulsar transparencia
y eficiencia.
“Sin reglas claras no habrá inversión sostenible.”
Electricidad para reconstruir el país
Este plan no busca únicamente resolver apagones, busca reconstruir
Venezuela.
Un sistema eléctrico estable, robusto y confiable permitirá:
• recuperar la industria
petrolera,
• aumentar producción y
exportaciones,
• generar divisas,
• atraer inversiones,
• crear empleo,
• mejorar salarios,
• aumentar el poder
adquisitivo,
• dinamizar el aparato
productivo,
• recuperar la calidad
de vida de los venezolanos.
Porque la electricidad no es solamente infraestructura, es desarrollo,
bienestar y futuro.
Democracia, ética y confianza
Nada de esto será posible sin:
• democracia,
• libertad,
• separación de poderes,
• seguridad jurídica,
• transparencia,
• ética y buen gobierno.
La recuperación eléctrica también requiere recuperar confianza
institucional.
Venezuela volverá a iluminarse
Hoy muchos venezolanos sienten desesperanza, pero la historia demuestra
que los países pueden levantarse incluso después de grandes colapsos: Georgia
lo logró, Portugal lo logró, Perú lo logró y Venezuela también puede lograrlo.
Tenemos recursos naturales extraordinarios, Tenemos capacidad técnica,
Tenemos talento humano, Tenemos experiencia y tenemos una visión clara de lo
que debe hacerse.
Hay un programa. Venezuela Tierra de Gracias
Hay un plan.
Hay profesionales.
Hay voluntad.
Y hay un futuro brillante esperando por Venezuela.